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 Cerebro, sistema inmune y competencia por recursos ¿Cómo funciona todo esto?.
Cerebro, sistema inmune y competencia por recursos ¿Cómo funciona todo esto?

Cerebro, sistema inmune y competencia por recursos ¿Cómo funciona todo esto?

Investigación 17 agosto 2022

Si analizamos cada una de estas partes de forma independiente, cerebro y sistema inmune, parece que se pueden explicar y entender de forma accesible. Sin embargo, cuando interactúan y se reparten la energía, o incluso se vuelven “egoístas” porque acaparan los recursos necesarios de otros órganos ¡qué caos a simple vista!

En el siguiente post vamos a intentar esclarecer qué ocurre y cómo se produce en el cuerpo humano el reparto de energía entre cerebro y el sistema inmune, y cómo funciona la llamada competencia por recursos.

El cerebro, el sistema inmune y la competencia por recursos: si son amigos, mejor que mejor

La salud, además de en otros ámbitos, también está directamente relacionada con la capacidad que nuestro organismo tiene para suministrar la cantidad de energía necesaria a cada célula, tejido y órgano, y así asegurar las funciones de cada uno de ellos.

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El metabolismo es el encargado de asegurar la energía, la glándula tiroidea quien la distribuye y el cerebro es el que ajusta constantemente la distribución de dicha energía. La necesidad constante de adaptarnos a un ambiente cambiante ha sido el motor evolutivo que ha perfeccionado el reparto de recursos y quien ha gestionado la competencia por los mismos entre los diferentes órganos1.

Pero la siguiente cuestión que nos planteamos a continuación es, ¿y todo esto para qué sirve? La respuesta es muy simple: para mejorar nuestra capacidad de supervivencia, ya sea a través de la optimización de mecanismos, o bien mejorando la fertilidad o capacidad reproductiva. Justo en este punto es donde entran en juego el cerebro y el sistema inmunitario, porque son estos dos elementos los que están para este propósito y hasta ahora los que mejor han alcanzando el objetivo.

El cerebro y el sistema inmunitario del homo sapiens: únicos y excepcionales

Por un lado, el coeficiente de encefalización del ser humano es significativamente mayor y está por encima de cualquier otro primate2. Y además la capacidad de invertir energía en el desarrollo del cerebro a lo largo de la evolución, es lo que nos ha convertido en seres únicos y excepcionales en muchos sentidos.

Otro de los aspectos que hace único al homo sapiens respecto a cualquier otro mamífero es la particularidad del sistema inmunitario. Hoy en día somos lo que somos por la presión evolutiva que ha generado las funciones y las relaciones que se establecen entre estos dos super órganos, cerebro y sistema inmunitario3.

Son muy distintos entre sí, pero ambos son especialistas en salvarnos la vida: el cerebro a través de la inteligencia (Watve 2007, Nunn 2014), y el sistema inmunitario luchando contra las infecciones y reparando heridas4.

Pero a veces el cerebro y el sistema inmune se vuelven “egoístas”

Desde el punto de vista energético5, el cerebro y el sistema inmunitario son los órganos que ocupan el lugar más alto en la jerarquía, y al mismo tiempo los más caros porque son los que más energía desgastan.

Necesitan tanta energía, que en ciertos momentos tienen los llamados comportamientos “egoístas”, ya que roban recursos al resto de órganos anteponiendo sus necesidades energéticas.

Son capaces de desarrollar estrategias que les permiten robar recursos al resto de órganos anteponiendo sus necesidades frente al resto6.

Sin embargo, para que se pueda entender de forma clara cómo se reparten la energía estos dos órganos, la propia evolución también ha ofrecido su propia respuesta: mediante el ritmo.

Durante el día el cerebro tiene mayor facilidad y acceso a la energía que durante la noche, y cuando nos ponemos enfermos es el sistema inmune quien tiene mayor facilidad de absorber la energía. Mantener los flujos de energía rítmicamente es clave.

Cuando esto deja de ocurrir y hay desajustes, se manifiestan alteraciones. Una de las afecciones más frecuentes en las personas es la inflamación crónica de bajo grado7, que siempre acompaña, de día o de noche, y que por tanto afecta a la calidad de vida y a la salud de quienes la padecen.

Para que lo entendamos un poco mejor, esta patología lo que hace es conectar directamente con un sistema inmunitario que ha dejado de respetar el ritmo que marca el reparto de energía en el cuerpo, y que se denomina según algunos autores “sistema inmune egoísta”8 9.

Cuando el sistema inmune se vuelve egoísta de forma crónica

Cuando el sistema inmune se vuelve egoísta crónicamente activo en el organismo, los órganos y los tejidos corporales compiten entre ellos por los recursos energéticos del cuerpo.

Este cuadro y situación de dominancia de la función inmune parece que compromete progresivamente el acceso a la energía del resto de órganos y por tanto también a las funciones de gran parte de los órganos del cuerpo incluyendo al cerebro10.

Así es como la enfermedad va encontrando su propio espacio y va manifestándose en una persona a través de los primeros síntomas. Por ejemplo a través del estreñimiento si es el intestino el órgano en carencia, o con calambres o lesiones musculares, si se trata de un músculo.

Muchos síntomas como las alergias, algunos problemas digestivos y varias “-itis” de repetición surgen como consecuencia de esta dominancia. Increíble pero cierto.

¿Y qué ocurre cuando el cerebro pierde el acceso a los recursos energéticos?

Cuando existe un mal reparto de recursos, finalmente el cerebro también manifestará sus síntomas, porque cada vez le costará más acceder a dicha energía.

Esta situación metabólica que es tan frecuente en pacientes en la actualidad se podrá detectar a través de toda una serie de síntomas conocidos como “desórdenes asociados a un cerebro no permisivo”11,12,13 (non permissive brain disorder), tales como una disminución de la fertilidad, la inactividad física, hipotermia, disminución del metabolismo basal, pérdida de memoria, dificultad para concentrarse o crecimiento débil del cabello entre otros14.

En algunos casos, cuando esta situación se mantiene en el tiempo y se acumulan otros factores de riesgo, el sistema inmunitario puede conseguir sobreponerse lo suficientemente al cerebro como para inducir una patología.

Esto ocurre en el caso del Parkinson, Altzheimer, Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica o incluso en la Depresión, dónde esta situación puede llegar a comprometer al cerebro no solo a través del deterioro de ciertas funciones, sino también en el suministro sanguíneo e incluso su anatomía15,16,17,18.

En este sentido y para terminar, es destacada la mención de Rogers, cuando destaca que “la inflamación parece ser útil cuando es controlada, pero mortal cuando deja de serlo” 19.

Fuentes: 

  1. Bruce N. Ames. Low micronutrient intake may accelerate the degenerative diseases of aging through allocation of scarce micronutrients by traige. PNAS. Vol 103 no 47. 17589-17594. Doi:10.1073
  2. Begoña Ruiz Nuñez, Leo Pruimboom, D.A. Janeke, Dijck- Brouwer, Frits A.J. Muskiet. Lifestyle and nutritional imbalances associated with Western diseases: causes and consequences of chronic systemic low-grade inflammation in an evolutionary context. The Journal of Nutritional Biochemestry. Vol 24, Issue 7, July 2013, Pages 1183-1201.
  3. Soto PC, Stein LL, Hurtado-Ziola N, Hedrick SM, Varki A. Relative over-reactivity of human versus chimpanzee lymphocytes: Implications for the human diseases associated with inmune activation. J Immunol 2010, Apr 15;184(8):4185-95
  4. Kwiatowski DP. How Malaria Has Affected the Human Genome and What Human Genetics Can Teach Us About Malaria. Am. J. Hum. Genet., 2005, 77:171-192
  5. Rainer H. Straub. How Energy Shifts Lead to systemic Illness. The impact of adaptive energy programs on the manifestation of chronic inflammatory disease. The Rheumatologist, July 2011
  6. Pruimboom L. (2017). The multiple faces of the human immune system: Modern life causes low-grade inflammation and thereby provoques conflicto between the selfish immune system and the selfish brain. [Groningen]: Rijksuniversiteit Groningen
  7. Bosma-den Boer MM, van Wetten ML, Pruimboom L. Chronic Inflammatory diseases are stimulated by current lifestyle: how diet, stress levels and medication prevent our body from recovering. Nutr Metab (Lond). 2012 Apr 17;9(1):32. Doi:10.1186/1743-7075-9-32.
  8. Straub, R.H. Systemic disease sequelae in chronic inflammatory diseases and chronic psychological stress: comparison and pathophysiological model. Ann N Y Acad Sci 1318, 7-17 (2014)
  9. Straub, R.H. Insulin resistance, selfish brain and selfish immune system: an evolutionary positively selected program used in chronic inflammatory diseases. Arthritis Res Ther 16 Supple 2, S4(2014).
  10. Pruimboom L, Raison CL, Muskiet FA. The Selfish Immune System: When the Immune System Overrides the “Selfish” Brain. Submitted Journal of Evolution and Health
  11. Segerstrom, S.C. Resources, stress and immunity: an ecological perspective on human psychoneuroimmunology. Ann Behav Med 40, 114-125 (2010).
  12. Segerstrom, S.C. Stress, Energy and Immunity. Current Directions in Psychological Science 16, 326 (2007).
  13. Dantzer, R., O´Connor, J.C., Freund G.G., Johnson, R.W and Kelly K.W. from inflammation to sickness nd depression: when the immune system subjugates the brain. Nat Rev Neurosci 9, 46-56 (2008)
  14. Rivera S, Lock B. The reptilian thyroid and parathyroid glands. Vet Clin North Am Exot Anim Pract. 2008 Jan;11(1): 163-75,viii.
  15. Cunnane SC, Crawford MA. Survival of the fattest: Fat babies were the key to evolution of the large human brain. Comparative Biochemistry and Physiology-Part A: Molecular and Integrative Physiology 2003; 136(1): 17-26
  16. Maes M, Twisk FN, Kubera M, Ringel K, Leunis JC, Geffard M. Increased IgA responses to the LPS of comensal bacteria is associated with inflammation and activation of cell-mediated immunity in chronic fatigue síndrome. J Affect Disord 2012, Feb; 136(3):909-17
  17. Maes M, Ringel K, Kubera M M, Berk M, Rybakowski J. Increased autoinmune activity against 5-HT: A key component of depression that is associated with inflammation and activation of cell-mediated immunity, and with severity and staging of depression. J Affect Disord 2012, Feb; 136(3):386-92.189.
  18. Mosconi L, Tsui WH, De Santi S, Li J, Rusineck H, Convit A et al. Reduced hipoccampal metabolism in MCI and AD: Automated FDG-PET image analysis. Neurology 2005, Jun 14;64(11):1860-7
  19. Rogers J. The inflammatory response in alzheimer´s disease. J Periodontol 2008, Aug;79(8Suppl):1535-43.

Autor

Elena López

Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.

Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.

Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.

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