¿Has oído hablar de la dieta cetogénica? Seguro que sí, bien porque te has interesado en ella, o incluso porque puede resultar eficaz para algunos de tus pacientes. También conocida como dieta keto, y a pesar de que la palabra “dieta” suele echar para atrás porque tendemos a pensar que pasaremos hambre, aquí las connotaciones son tremendamente positivas, porque el keto, más que una dieta, es un estilo de vida.
En psiconeuroinmunología, al igual que otros tratamientos y pautas, teniendo en cuenta las particularidades de cada persona, se puede recomendar seguir keto de forma progresiva. En algunos casos se ha podido comprobar que los resultados son increíbles.
La dieta cetogénica tiene tiempo, surgió a principios del siglo XX como tratamiento para la epilepsia, tratando de inducir el estado de cetosis como un fenómeno similar al ayuno. Sin embargo, ha sido recientemente, aproximadamente desde hace una década, cuando se puso de moda. Cada vez son más las personas que se suman a aumentar el consumo de grasa como principal fuente de energía frente a la glucosa.
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Veamos qué es la dieta cetogénica y sus principales efectos secundarios como complemento junto al tratamiento de algunas enfermedades, entre otras, las patologías cardiovasculares, los trastornos metabólicos o las disfunciones renales.
¿Qué es la Dieta Cetogénica?
La Dieta Cetogénica (DC) es una manipulación dietética que se caracteriza por tener unos contenidos muy bajos de carbohidratos (entre un 5 y 10% de la ingesta calórica diaria, que se traduce en unos 20 o 50 g máximo al día), y por una composición de macronutrientes que pueden variar definiendo distintas maneras de lograr la cetosis nutricional.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera cetogénica a la dieta cuyos contenidos de hidratos de carbono son inferiores a <30-50 g/día, y las grasas oscilan entre el 15% y el 30% de la ingesta calórica total.

Controlar los nutrientes que se ingieren es fundamental para lograr resultados. Esta dieta se puede diseñar con diferentes enfoques. Algunos de ellos proponen restricciones calóricas que pueden variar entre 400-800 Kcal/día, en la que se reduce drásticamente la ingesta de hidratos de carbono, para facilitar la entrada en cetosis (el estado metabólico por el que el organismo prioriza las grasas en lugar de los hidratos de carbono par la obtención de energía).
En este contexto de reducción de hidratos de carbono y de un incremento del consumo de grasas, el organismo comienza a descomponer grasas para poder producir cetonas o cuerpos cetónicos.
Efectos potenciales de la dieta keto
Resulta interesante conocer algunos efectos potenciales que pueden estar vinculados a este estado corporal. La manipulación dietética no suele registrar contraindicaciones específicas como las intervenciones farmacológicas, de ahí la falta de una «etiqueta de datos del fármaco».
Sin embargo, se ha demostrado que los cuerpos cetónicos son mediadores de la señalización similares a los fármacos. Actualmente, las aplicaciones de la dieta cetogénica son múltiples y cada vez mayores. Entre la recomendación más validada para enfermedades, están la obesidad y la epilepsia refractaria, desempeñando además un papel emergente en trastornos de carácter neurológico, el cáncer, hígado graso no alcohólico, diabetes tipo 2 y dolor crónico, entre otros.
La dieta cetogénica: investigación
En un reciente estudio liderado por Watanabe y Gnessi, y aun sin conclusiones definitivas, parece razonable recomendar que los especialistas pueden realizar una adaptación de la dieta cetogénica teniendo en cuenta las condiciones de cada pacientes.
1.- Hígado graso no alcohólico, la enfermedad silenciosa
Esta enfermedad hepática es la segunda causa de trasplante de hígado en Estados Unidos. Un grupo de pruebas relevantes sugieren que la dieta cetogénica, más allá de la pérdida de peso, confirma que los resultados de grasa hepática de este tipo de régimen o pauta alimenticia son positivos.
2.- Enfermedad renal crónica
Tras la valoración de los resultados, las pruebas confirman que además de la enorme pérdida de peso, la dieta cetogénica puede ser una herramienta para tratar pacientes con obesidad e insuficiencia renal leve.
Sin embargo, no existen muchas pruebas en aquellos casos de una función renal más grave. Las pruebas a 5 pacientes con hemodiálisis con una dieta baja en calorías y carbohidratos durante 1 año, registraron como visible y principales resultados, una importante pérdida de peso.
3. Diabetes tipo 1
En la DMT1 y en casos de obesidad, no se han probado suficientes resultados.
4. Arritmias cardiacas y obesidad
La obesidad es un factor de riesgo que se asocia con una prolongación del intervalo QT (ritmo cardiaco prolongado), y se ha demostrado que la pérdida de peso en general con una dieta baja en hidratos de carbono, es capaz de acortar el intervalo QT significativamente.
Se han registrado algunos casos de niños con dieta cetogénica alta en grasas para tratar la epilepsia refractaria e incurrir en deficiencia de selenio, causando cardiomiopatía e intervalo QT prolongado, con desenlaces letales en algunas ocasiones. Por tanto, es importante asegurar la administración de suplementos de selenio mientras se sigue una dieta cetogénica.
5. Infarto de miocardio
La obesidad, la diabetes, la HGNA y el síndrome metabólico están directamente relacionadas con los infartos cardiovasculares y cerebrovasculares. Estas afecciones podrían beneficiarse del tratamiento de miocardio, por el papel protector de la cetosis nutricional y la infusión de cuerpos cetónicos β hidroxibutirato (βOHb) en el daño cerebral y cardíaco inducido por isquemia. Los autores del estudio sugieren que los cuerpos cetónicos pueden inhibir la excitotoxicidad, el estrés oxidativo y la apoptosis, evitando de este modo una mayor pérdida celular en la zona de penumbra alrededor del núcleo necrótico.
Fuente:
Watanabe, M., Tuccinardi, D., Ernesti, I., Basciani, S., Mariani, S., Genco, A., … & Gnessi, L. (2020). Scientific evidence underlying contraindications to the ketogenic diet: An update. Obesity Reviews, 21(10), e13053.
Llevo más de 20 años dedicado al campo de la salud y de la formación, especializado en el ámbito de la Psiconeuroinmunología clínica.
He tenido la suerte de formarme y entrar a formar parte del equipo del Dr. Leo Pruimboom, la gran referencia internacional en esta disciplina.
Me apasiona mi labor docente, poner al servicio de cientos de alumnos de todo el mundo todo este bagaje y conocimiento para acompañarles en el proceso de formación en esta maravillosa disciplina.
Igualmente disfruto y aprendo de mis pacientes en mi labor clínica diaria.
