Seguro que más de una vez te has preguntado cómo un analgésico puede calmar el dolor, o por qué algunos días te sientes más activo, tienes más ganas de hacer de todo, estás más optimista, o tras un partido o un entrenamiento te sientes mejor. En todos estos procesos muy comunes intervienen las llamadas endorfinas.
Las endorfinas son unas hormonas poderosas que actúan en nuestro cerebro, también conocidas como hormonas de la felicidad o neurotransmisores, y que se encargan de regular algunos procesos que influyen directamente sobre ciertas emociones, provocando alivio o sensación de felicidad.
Dependiendo de la causa, así van a actuar. En procesos dolorosos o en situaciones de estrés, alivian, y en otros casos provocarán situaciones increíbles de placer, felicidad o satisfacción, como cuando comemos algo muy apetecible para saciar el apetito, tenemos contacto físico, o como cuando practicamos ejercicio. Sigue leyendo y descubre cómo actúan.
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¿Cómo funcionan las endorfinas?
Las endorfinas actúan a nivel cerebral y son las encargadas de generar la sinapsis en el proceso de comunicación entre nuestras neuronas. Provocan un impulso de carácter nervioso en el cerebro, concretamente en el hipotálamo o la hipósifis, que se transporta de neurona en neurona, y que se transmite hasta el sistema nervioso central.

Estos neurotransmisores se secretan por las neuronas y tienen una especie de efecto similar al que provocan los opioides. Por ello se llaman opiáceos endógenos e intervienen en procesos dolorosos, en situaciones de estrés, en el apetito, y aumentan tras la práctica de una actividad deportiva. Causan una gran cantidad de efectos positivos tanto a nivel fisiológico, cognitivo, como en las emociones, o hasta en el nivel conductual.
¿Dónde se activan?
Las endorfinas participan en multitud de procesos de nuestro organismo, y principalmente nos van a producir sensaciones de placer, alivio y satisfacción.
1. Se liberan en el sistema de recompensa
El sistema de recompensa, facilita los aprendizajes de conductas, acciones o procesos a través de la generación de una sensación placentera. Lo que hace es inducirnos a repetir acciones o procesos placenteros que ya nos han ocurrido en otros momentos y con esta liberación hormonal de endorfinas, al cuerpo le va apetecer que pasen de nuevo.
2. Reducen y alivian el dolor
Tras un golpe intenso, o en un proceso doloroso, se emite una señal al cerebro como señal de supervivencia o evasión, donde las endorfinas se van a poner en marcha de forma inmediata, disminuyendo la sensación. Es por ello que cuando por ejemplo tenemos un accidente grave o nos hacemos una fractura, el dolor inmediato es menor que cuando transcurre un tiempo en relax.
3. Las endorfinas en el sistema inmune
El estrés o los estados de ánimo influyen de forma importante sobre el sistema inmune. Así en procesos de tensión es más probable enfermar, o cuando los problemas han pasado. Liberando endorfinas vamos a sobrellevar mejor esos problemas.
4. Procesos de estrés psicológico
Ante los malos momentos o en situaciones de estrés las endorfinas actúan de la misma manera que ante el dolor físico, como barrera que compensa y evita el nivel de dolor durante los primeros momentos. Cuando transcurre un poco de tiempo, el dolor se vuelve a intensificar.
5. En las relaciones sexuales ¿Cómo intervienen las endorfinas?
Algunas investigaciones destacan que las endorfinas cumplen un papel protagonista en las relaciones sexuales; la liberación de estas hormonas establecen vínculos con la pareja, con sensación de estabilidad emocional y felicidad.
¿Cómo podemos potenciar las endorfinas?
Existen estudios que demuestran que con ciertos hábitos y conductas se puede fomentar la producción de endorfinas.
1. Con la actividad física
Está demostrado que el deporte y la actividad física son fundamentalmente beneficiosos para la producción de endorfinas. Especialmente los ejercicios de cardio, que una vez realizados y cumplidos generan gran satisfacción.
2. Las relaciones sexuales y el enamoramiento
El sexo, especialmente tras el orgasmo, genera una gran cantidad de endorfinas. Además, las relaciones de enamoramiento también provocan una especie de reacción química de estas endorfinas junto a otras sustancias como la dopamina.
3. Cumplir metas
La sensación de habernos esforzado por un objetivo y conseguirlo mejora considerablemente esta producción de las hormonas de la felicidad, por la sensación de satisfacción que provoca cualquier meta. Por ello es importante marcarse metas y trabajar para cumplirlas.
4. Actitud positiva y la risa
Se habla desde hace tiempo de risoterapia, pero no hay que llegar tan lejos. Reírse, tener sentido del humor y una actitud positiva ante la vida provoca una gran subida de estas hormonas.
Llevo más de 20 años dedicado al campo de la salud y de la formación, especializado en el ámbito de la Psiconeuroinmunología clínica.
He tenido la suerte de formarme y entrar a formar parte del equipo del Dr. Leo Pruimboom, la gran referencia internacional en esta disciplina.
Me apasiona mi labor docente, poner al servicio de cientos de alumnos de todo el mundo todo este bagaje y conocimiento para acompañarles en el proceso de formación en esta maravillosa disciplina.
Igualmente disfruto y aprendo de mis pacientes en mi labor clínica diaria.
