Es raro encontrar a alguien que no haya tenido alguna vez una “calentura” en la boca o se haya topado con el virus del herpes de frente. Las personas que no se han encontrado con este tipo de patógenos realmente pueden considerarse afortunados, porque son de los más comunes en humanos, y una vez aparecen, podemos garantizar que se quedan para siempre y que pueden volver a manifestarse.
Los herpes son una familia de virus de los que existen más de cien tipos y se manifiestan cuando hemos pasado un proceso febril o de estrés importante, o sobre todo en esos periodos donde nuestras defensas han estado de forma constante o intensa intentando batallar contra alguna enfermedad, un virus o incluso frente algún proceso emocional traumático en el que de forma inconsciente nuestro sistema ha estado intentando salir adelante.
¿Qué son exactamente los herpes?
Son pequeñas úlceras que se sitúan alrededor de la boca o en los genitales cuando nuestro sistema inmune está bajo. Mucho más peligroso puede ser por ejemplo el conocido herpes Zóster, similar a la varicela, especialmente cuando se da en edades más avanzadas, debido a que provoca erupciones cutáneas muy molestas o dolores intensos. Por ello existen campañas de vacunación para personas mayores de 65 años o en pacientes de riesgo.
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Los herpes son virus extremadamente persistentes, que se caracterizan por establecer una infección de por vida en el huésped, permaneciendo latente el resto del ciclo vital, algo que les va ayudar a reactivarse periódicamente y sin aviso.
Su característica recurrente nos hace plantearnos de dónde sacan esa enorme capacidad para ser repetitivos. Cuestión que nos lleva a estudiar si nuestro sistema es tan robusto como creemos.
El herpes, un virus de repetición
El brote de un herpes puede aparecer en cualquier momento, pero qué circunstancias hacen que se aloje y ataque de nuevo. La respuesta radica en la relación y actuación entre el virus, las defensas y una serie de factores tanto internos como externos que en psiconeuroinmunología llevamos tiempo explorando con profundidad.

Su conexión con nuestro sistema inmune y una serie de condicionantes influyen sobre manera hacia la reactivación.
Los herpes más comunes
- Herpesvirus
La familia herpesviridae engloba un grupo diverso de virus de ADN con gran capacidad de latencia de por vida en el organismo. Los más comunes son,
- El Virus Simple Tipo 1 (VHS-1) o herpes labial, que es uno de lo más comunes en personas menores de 50, donde se incluyen las gingivoestomatitis y queratitis herpética, que también pueden provocar herpes genital a través de contacto oral-genital.
- El tipo 2 (VHS- 2) es el más frecuente del herpes genital, que se transmite por vía sexual y también afecta a múltiples personas.
- El virus Varicela Zóster (VVZ), causante de la varicela y posteriormente del herpes zóster (culebrilla), y otros como el Virus Epstein-Barr (VEB), asociado a la mononucleosis, o Citomegalovirus (CMV), que es una infección común capaz de ocasionar graves defectos congénitos.
¿Cómo contraemos el virus?
El virus del herpes tiene un ciclo muy concreto,
- En su fase inicial el virus accede al sistema a través del contacto con la piel o las mucosas, y se replica en células epiteliales.
- Durante el periodo de latencia el VHS no desaparece, sino que se desplaza a través de las vías nerviosas hasta que llegar al los ganglios sensitivos o nervios sensoriales (ganglio del trigémino para el caso del herpes labial y ganglios de la raíz dorsal para el herpes genital). En esta fase el ADN viral se mantiene en estado de latencia con la existencia de un episoma circular dentro del núcleo de la neurona, donde no va a producir activamente las partículas virales infecciosas, pero ante determinados estímulos va a aparecer y se reactiva.
- Reactivación, es la fase donde ante diversos estímulos el virus se despierta. Este proceso supone una nueva manifestación de los genes líticos que van a producir nuevas partículas virales infecciosas, y que van a emprender “de vuelta” el viaje por las vías nerviosas hasta la superficie de la piel o las mucosas, reviviendo los síntomas típicos de un brote.
Los brotes del herpes
El herpes sigue un patrón cuando vuelve a aparecer en forma de brote con unos síntomas muy característicos. Hablamos de,
- Síntomas prodrómicos, antes de las lesiones visibles. Aparecen molestias como picazón, ardores sobre la zona, hormigueo o dolores en la zona afectada que duran desde unas horas hasta varios días antes de su manifestación.
- Las lesiones características y visibles del herpes en forma de vesículas tensas sobre la base enrojecida y que se inflaman. Estas ampollas con líquido, finalmente se rompen formando úlceras dolorosas.
Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.
Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.
Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.
