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 La grasa corporal: no toda es mala.
La grasa corporal: no toda es mala

La grasa corporal: no toda es mala

Salud 22 febrero 2023

Está claro que hablar o escuchar la palabra grasa nos provoca rechazo o animadversión. Es lógico, teniendo en cuenta que se trata de uno de los males del siglo XXI y de los más frecuentes en personas de sociedades como la nuestra, donde el sedentarismo y la mala alimentación provocan su aparición.

Sin embargo, no toda la grasa de nuestro organismo es mala. Incluso debemos de reconocer que según el tipo, es necesaria para gozar de una buena salud. Hace unos días hablando del ayuno intermitente en otro post, explicábamos cómo se comporta la grasa corporal y sobre todo lo más importante, cómo lograr un equilibrio o reparto equitativo de reservas energéticas, se puede generar lo que se denomina homeostasis energética.

Más concretamente hablábamos de esa grasa de color blanco, que en principio desarrolla dos fenotipos: uno más pequeño e hiperplásico cuyas funciones son antiinflamatorias, y otro en cambio, grande e hipertrófico, cuyos hábitos como el sedentarismo o el exceso de comidas junto a la actividad crónica del sistema inmunitario, facilita la instauración de resistencia a la insulina y un contexto propicio para que la grasa blanca empiece a crecer y se convierta en dañina.

Esta última es la que se asocia a la enfermedad.

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Por el contrario está esa grasa parda o tejido adiposo marrón que tiene la actividad metabólica. Este último tipo nos permite quemar esa grasa almacenada y gastarla en forma de energía.

Digamos que es la más apropiada para luchar contra algunas enfermedades cardiovasculares relacionadas como el sobrepeso o la obesidad, y por este motivo consideramos importante dedicar un nuevo post para diferenciarlas.

La grasa blanca, el almacén

La grasa o tejido adiposo blanco se encarga de almacenar energía y es la que el cuerpo emplea en caso de necesidad. Se localiza en los tejidos subcutáneos, los más visibles del cuerpo (sobre todo en el abdomen y en las extremidades).

Se genera a través de la alimentación, vía calorías, que son las que nuestro organismo necesita para funcionar. Sin embargo, ya sabemos qué ocurre cuando la ingesta es mayor que la actividad…básicamente que esta clase de grasa se almacena en unas células llamadas adipocitos que van elaborando el llamado tejido blanco.

Estas reservas son muy útiles cuando quemamos grasa o hacemos frente a esas situaciones de falta de alimento. Es un tipo de grasa determinante y muy ventajosa para la propia evolución.

Sin embargo, la situación actual es muy distinta.

A día de hoy tenemos tanta oferta alimenticia, que podríamos estar ingiriendo comida a todas horas, y sobre todo alimentos de gran aporte calórico; si este hábito lo sumamos al sedentarismo, el problema se duplica y se lo pone fácil a la acumulación excesiva de grasas.

grasa blanca marron beige

El verdadero riesgo para la salud está en esas grasas que se acumulan en determinados órganos como el intestino o en el hígado, básicamente en las vísceras.

Cuando los niveles de grasa son desmesurados y existe un desequilibrio, el desencadenante es la aparición de enfermedades cardiovasculares, con un gran peligro para la salud.

La grasa marrón o parda, el “quemagrasas”

Por otro lado está muy presente en nuestro organismo otro tipo de grasa, que es la marrón, en la que en alguna que otra ocasión hemos comentado nos ayuda a mantener la temperatura corporal del frío, y es la que está más presente en los bebés recién nacidos. Se focaliza en zonas como el cuello o los hombros.

Este tipo de tejido adiposo marrón genera calor mediante termogénesis, es decir, quemando calorías para transformarlas en calor corporal.

La grasa beige, el gran reto contra la obesidad

Aunque es objeto de estudio e investigación, lo ideal es llegar a un punto intermedio, es decir, lograr que esa grasa blanca pueda convertirse en beige.

Esta grasa, que se conoce como tejido adiposo beige, está presente en nuestro cuerpo, y tiene la capacidad de quemar calorías y generar calor, lo que se conoce como proceso de termogénesis.

La grasa de color beige se caracteriza por contar con la presencia de mitocondrias, que producen energía en forma de calor.

Además posee una gran cantidad de vasos sanguíneos y nervios que le permiten recibir la señal del sistema nervioso respondiendo de forma más efectiva ante los cambios de temperatura corporal.

Está demostrado que determinados estímulos corporales como el frío o la ingesta de determinados nutrientes (como por ejemplo la capsaicina, que está presente en los chiles picantes y en algunos suplementos alimenticios), pueden activar y fomentar que esta grasa blanca se convierta en beige, algo que para determinados tratamientos, especialmente en el caso de la obesidad y otras enfermedades asociadas al metabolismo, resultan muy positivos.

Autor

Elena López

Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.

Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.

Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.

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