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 Microbiota y conducta. ¿Cómo afecta a las emociones?.
Microbiota y conducta. ¿Cómo afecta a las emociones?

Microbiota y conducta. ¿Cómo afecta a las emociones?

Investigación 9 junio 2022

¿Qué relación tiene la microbiota con las emociones? ¿La microbiota puede afectar a la conducta y al comportamiento de las personas? Más de lo que imaginamos. A través del siguiente post se intentan despejar estas y otras cuestiones de gran interés y relevancia científica en la actualidad para la psiconeuroinmunología clínica.

Si hablamos de la presión de algunas decisiones clave de la vida que “se acumulan en el estómago”, de la ansiedad que nos lleva a ir a la nevera a deshoras en busca de lo primero que hay y que no es precisamente lo más sano, de los ritmos frenéticos del día a día que hacen que comamos demasiado rápido, de pacientes que se sienten hinchados continuamente, o del tránsito intestinal alterado, todos ellos son casos que nos suenan demasiado ¿verdad?

Son las patologías más comunes de las sociedades desarrolladas como la nuestra, donde el ritmo acelerado y la forma de gestionar las emociones hacen que la microbiota se altere y desate problemas intestinales de primera índole y que afectan al día a día de la salud de los pacientes.

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El microbioma humano y su influencia directa sobre el eje intestino-cerebro

El microbioma humano marca tendencia tanto en el campo de la salud, como por la curiosidad y preocupación incipiente por mantenerla a raya de cara a tener una mejor calidad de vida.

Básicamente la microbiota es una comunidad de microorganismos instalada en determinadas superficies de nuestro cuerpo como la boca, el intestino, la piel o hasta en los ojos, que está compuesta de hongos, levaduras, y virus (entre otros microorganismos), pero principalmente por bacterias que en su mayoría habitan en el intestino grueso.

Se puede comparar nuestra microbiota con la huella dactilar; es única y exclusiva en cada ser humano.

Resulta clave para mantener equilibrada la salud intestinal, inmunitaria, el metabolismo, y también influye de forma directa sobre el eje intestino-cerebro (microbiota-gut-brain axis).

Este último punto es la clave para entender por qué la microbiota puede afectar a la conducta humana y la influencia directa que puede tener sobre la neurofisiología cerebral y el desarrollo de la conducta, llegando incluso a plantearse algunas hipótesis dudosas como que el microbioma ha evolucionado para manipularnos.

¿Por qué la microbiota puede afectar al comportamiento?

En este sentido, cada vez son más los estudios que demuestran que las bacterias que se encuentran en nuestro intestino son capaces de influir en el comportamiento humano y en el estado de ánimo de las personas.

Sobre todo son algunas variantes de Lactobacillus o Bifidobacterium que pueden influir sobre nuestra conducta y estado anímico.

Para explicar la relación, nos centramos en el estudio de Katerina V.A. Jhonson y Kevin R. Foster publicado en la prestigiosa revista Nature Reviews Microbiology, en el que argumentan por qué el microbioma podría afectar a la conducta de los mamíferos y sus efectos en el sentido evolutivo.

En algunos de estos mecanismos de relación incluyen al nervio vago, al sistema endocrino y al sistema inmunológico, así como a determinadas sustancias químicas neuroactivas producidas por microorganismos de la microbiota.

Los Lactobacillus y Bifidobacterium pueden paliar los síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión, incluyendo a los humanos.

Aquí es donde entra en el juego la “atrevida” hipótesis y no del todo demostrada acerca de que los microbios pueden llegar a manipular la mente en su propio beneficio, y que algunas bacterias podrían cambiar el comportamiento humano haciéndolo más sociable.

Pero la realidad no es esta, sino que en el intestino albergan multitud de microorganismos muy distintos, por lo que si fueran capaces de cambiar el comportamiento de forma positiva y bajo esta teoría, todos los componentes se estarían beneficiando y facilitando el camino a las sustancias neurotransmisoras.

Y estas sustancias son bastante vulnerables ante cualquier cambio o comportamiento.

De la misma forma que la falta de microbiota puede dificultar el sistema inmunológico, ahora se intenta demostrar que su cuidado es fundamental para el desarrollo de una función cerebral normal, y estudiar y comprender bien este nexo de unión puede ayudar al bienestar de la salud en general.

Si quieres aprender más acerca del papel del microbioma humano y su influencia directa en el comportamiento y la conducta humana puedes echar un vistazo al programa de nuestro Máster especializado en Psiconeuroinmunología clínica.

Autor

Daniel De la Serna

Llevo más de 20 años dedicado al campo de la salud y de la formación, especializado en el ámbito de la Psiconeuroinmunología clínica.

He tenido la suerte de formarme y entrar a formar parte del equipo del Dr. Leo Pruimboom, la gran referencia internacional en esta disciplina.

Me apasiona mi labor docente, poner al servicio de cientos de alumnos de todo el mundo todo este bagaje y conocimiento para acompañarles en el proceso de formación en esta maravillosa disciplina.

Igualmente disfruto y aprendo de mis pacientes en mi labor clínica diaria.

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