Hay veces que anímicamente nos sentimos mal y no sabemos identificar por qué. Los excesos en la alimentación, los cambios estacionales que hacen que nos sintamos más cansados, carentes de energía, o incluso que retengamos más, son un posible indicador de que nuestro cuerpo puede estar acumulando toxinas.
Pero, ¿sabemos exactamente qué son las toxinas? ¿Esta acumulación de toxinas cómo llega hasta nuestro organismo? ¿Qué toxinas producimos con mayor facilidad? ¿Somos conscientes de que eliminarlas es súper importante para mejorar nuestra salud? De todo esto hablamos hoy en nuestro post.
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Qué son las toxinas
Las toxinas son sustancias que conviven con nosotros y que resultan nocivas para la salud en general. Normalmente las producen los animales, las plantas, además se encuentran en el medio ambiente y entran en contacto con el organismo a través del aire que respiramos o el agua que bebemos, pero también podemos generarlas nosotros mismos en forma de moléculas o de proteínas nocivas y se van expulsar como sustancias sobrantes procedentes de los propios procesos celulares.

Nuestro sistema permanece en continuo contacto con las toxinas a través del aire, de la piel o por la alimentación, y algunos órganos como el hígado, los riñones o los pulmones nos permiten eliminarlas. Sin embargo, cuando nuestros hábitos no son del todo saludables, estas toxinas quedan retenidas provocando daños celulares y en los tejidos.
Existen infinidad de tipos. Pueden clasificarse en función de sus propiedades químicas y según su origen en varios grupos, pero en este caso vamos a analizar las más comunes de nuestro organismo, ya que no todas las toxinas que producen las células son iguales.
Las 6 toxinas más comunes del cuerpo
Se puede detectar en el organismo una mayor concentración de,
1. Atraxicotoxinas
Que son el grupo de toxinas que pueden aumentar el ritmo cardíaco, aumentar la presión arterial o también ocasionar arritmias.
2. Las cianotoxinas
Se producen por cianobacterias (que podemos identificar como algas verdeazuladas) y cuyos efectos adversos son en forma de reacciones alérgicas, como la rinitis, el asma, el eczema, la conjuntivitis, o síntomas en forma de infecciones respiratorias como la gripe, erupciones cutáneas, irritaciones oculares, etc.
3. Hemotoxinas
Las toxinas que producen hemólisis. Destruyen los glóbulos rojos de la sangre, y se transmiten por el flujo sanguíneo. La actividad física y el deporte son clave para eliminarlas.
4. Neurotoxinas
Inducen a la necrosis de las células que afectan directamente y destruyen los tejidos. Se distribuyen por el flujo sanguíneo y afectan principalmente a los músculos y a la piel. Son un tipo de sustancias perjudiciales que ocasionan daño en los tejidos nerviosos.
5. Miotoxinas
Afectan directamente al músculo y en los casos más graves pueden producir parálisis.
6. Micotoxinas
Compuestos tóxicos que se producen por hongos y algunos tipos de moho, y suelen estar en algunos alimentos como los cereales, algunos tipos de frutas, en algunos tipos de frutos secos y en las especias.
Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.
Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.
Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.
