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 Dopamina VS serotonina: el equilibrio y una visión desde la PNI clínica
Dopamina VS serotonina: el equilibrio y una visión desde la PNI clínica

Dopamina VS serotonina: el equilibrio y una visión desde la PNI clínica

Salud 22 octubre 2025

La dualidad entre la dopamina y la serotonina son capaces de ofrecer una fascinante puerta a la complejidad que presenta la experiencia humana. Ambos elementos son objeto de estudio para la psiconeuroinmunología clínica.

Estos dos neurotransmisores, que a menudo se simplifican como las «hormonas de la felicidad» y que están muy presentes en nosotros, son en realidad los responsables de nuestro bienestar y de nuestra capacidad de adaptación.

La dopamina se encarga de la motivación, del placer inmediato, la anticipación y se asocia directamente con el sistema de recompensa. Nos impulsa a la acción, al objetivo a corto plazo y es el neurotransmisor que nos hace buscar todo aquello que nos satisface al momento.

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Por otro lado, la serotonina es la estabilidad en estado puro, la calma y la felicidad a largo plazo. Es la que nos conecta con el presente, nos aporta sosiego y controla de algún modo la impulsividad. Sin embargo, ambas pueden verse afectadas por posibles amenazas como el estrés o la alimentación. Veamos cómo inciden de alguna forma a nivel evolutivo y cómo se pueden controlar.

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La dinámica evolutiva del equilibrio

La PNI clínica nos enseña que el cerebro humano, en su desarrollo o ante determinadas circunstancias, hace que estas sustancias transiten de forma distinta alternando su acción dominante. En los primeros años de infancia, por ejemplo, nuestra propia supervivencia exige un estado de serotonina en estado puro.

La serotonina está todo el tiempo, que se conecta con el aquí y el ahora. Los niños hasta los 3 años no tienen conciencia del tiempo a largo plazo. No se plantean lo que ocurrirá mañana, sino que los actos o aquellas acciones satisfactorias ocurren en el mismo momento que se plantean o suceden. Sin embargo, a medida que vamos creciendo y madurando necesitamos producir dopamina, es decir, ese elemento que genera expectativas o un bienestar más a largo plazo.

También podemos pensar en la relación madre-bebé. La madre está constantemente centrada en una conexión del ahora, funciona en un circuito serotoninérgico, enfocada en la atención inmediata a las necesidades del bebé. Sin embargo, para la supervivencia a largo plazo y la evolución individual, es imprescindible la irrupción de la dopamina.

Necesitamos generar dopamina para la motivación a medio y largo plazo, para proyectarnos y tomar decisiones que, aunque requieran inhibir impulsos inmediatos, aseguren el éxito y la buena adaptación futura.

Este cambio es tan repentino y profundo que incluso, a nivel neuroendocrinológico, marca el fin natural de procesos como la lactancia, donde la inhibición de circuitos serotoninérgicos y la adopción de vías dopaminérgicas facilitan esta nueva fase de individuación y proyección. Si nos fijamos con atención, normalmente cuando una madre termina su periodo de lactancia y se incorpora a sus rutinas y al trabajo, de forma inmediata su cuerpo va a interrumpir la producción de leche y ese acto de lactancia. Su sistema va a llevar a cabo un sobreesfuerzo por regularse.

El impacto que produce el desequilibrio de estos neurotransmisores

En la vida moderna, esta transición natural se ve constantemente desafiada. Llevamos una vida hiperconectada y repleta de estímulos que, en lugar de respetar los plazos biológicos naturales, nos somete a un constante «secuestro de dopamina» a través de recompensas instantáneas (las notificaciones, el scroll infinito, la comida ultraprocesada). Esta sobre estimulación dopaminérgica, que busca la gratificación rápida, puede agotar el sistema y conducir a un estado de estrés y alteración.

La PNI clínica aborda estos desequilibrios desde un enfoque integral, entendiendo que el estrés crónico, una mala alimentación o la falta de un sueño reparador son amenazas directas para el sistema. Este desequilibrio en el eje serotonina/dopamina tiene profundas repercusiones, afectando no solo a nuestro estado de ánimo (con ansiedad o depresión), sino también al sistema inmune, el eje hormonal y fundamentalmente, a la salud.

Desde el punto de vista de la psiconeuroinmunología se puede explicar la bidireccionalidad de estos neurotransmisores donde algunas patologías y desequilibrios, como la inflamación crónica, la disbiosis intestinal (recordemos que gran parte de la serotonina se fabrica en el intestino), o una alteración en el sueño y el descanso pueden impactar de forma directa sobre el equilibrio de la serotonina y la dopamina, afectando a nuestra capacidad de gestionar el estrés o la toma de decisiones racionales a largo plazo.

Objetivo de la PNI: el equilibrio

El objetivo de la PNI clínica no es esa felicidad instantánea que se difumina en un rato o en un instante, sino provocar un eje armónico entre ambos elementos: la serotonina y la dopamina. Ello pasa desde modular y regular determinados hábitos para lograr de alguna manera la estabilidad emocional y la capacidad de adaptación a la vida moderna. Desde la dieta, hasta el descanso o la práctica de actividad física.

La alimentación y otros factores complementarios aumentan la serotonina. Nos referimos a aquellos ricos en triptófano, ácidos grasos, vitamina B6 o magnesio. Los plátanos, el chocolate negro, los huevos, los pescados, frutos secos y verduras de hoja verde contienen todos estos elementos.

Además existen otras recomendaciones como la exposición a la luz solar, el fomentar las relaciones sociales y las técnicas de meditación o mindfulness.

Autor

Daniel De la Serna

Llevo más de 20 años dedicado al campo de la salud y de la formación, especializado en el ámbito de la Psiconeuroinmunología clínica.

He tenido la suerte de formarme y entrar a formar parte del equipo del Dr. Leo Pruimboom, la gran referencia internacional en esta disciplina.

Me apasiona mi labor docente, poner al servicio de cientos de alumnos de todo el mundo todo este bagaje y conocimiento para acompañarles en el proceso de formación en esta maravillosa disciplina.

Igualmente disfruto y aprendo de mis pacientes en mi labor clínica diaria.

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