Se necesitan entre siete y ocho horas de sueño diario para estar a pleno rendimiento y tener una calidad de vida saludable. En los últimos años la ciencia ha dado un paso más, demostrando que si dormimos más, estamos ayudando a nuestro cerebro.
Se trata de una evidencia científica procedente de varios estudios que han podido comprobar cómo se comportan los ritmos del cerebro durante el sueño. En este periodo se activan y movilizan los líquidos del cerebro y se eliminan los residuos que se acumulan, y esto es así porque hasta hace bien poco se desconocía el mecanismo o la forma en que se almacena lo que no vale en nuestro sistema nervioso central.
Este proceso se hace según determinados estudios mediante el llamado sistema glinfático, que es del que precisamente vamos a hablar en este post. Cómo es, cómo funciona y de la relación entre la eliminación de residuos del cerebro durante el sueño, así como su influencia con la posible aparición de algunas enfermedades degenerativas y trastornos neuronales, dependiendo de la calidad del sueño que tengamos.
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El sistema glinfático
En 2012, Lliff y sus colegas descubrieron la presencia de una vía de transporte de fluidos repartida por todo el cerebro a la que denominaron sistema glinfático. No se trata de un error tipográfico; precisamente se llama así por su dependencia del flujo de agua de las células gliales y sus similitudes funcionales con el sistema linfático.

Este sistema se constituye de túneles paravasculares, sistema que resulta fundamental para sostener la homeostasis neuronal, ya que es el responsable de eliminar las proteínas solubles y los metabolitos o sustancias de desecho que se acumulan en el cerebro.
Todas estas sustancias son compuestos neurotóxicos que incluyen algunas proteínas vinculadas con enfermedades neurodegenerativas como la amiloide-β y tau, y precisamente se cree que entre el 40-80 % de las proteínas solubles y metabolitos que se eliminan del cerebro se lleva a cabo a través de este sistema.
En última instancia el sistema linfático enlaza con la vasculatura linfática, lo que permite que los residuos solubles del cerebro finalmente se degraden por el hígado. Además de la eliminación de residuos este sistema también contribuye a la distribución en todo el cerebro de moléculas importantes para su funcionamiento normal, como la glucosa, aminoácidos, lípidos, factores de crecimiento y neuromoduladores.
La actividad glinfática y la basura cerebral
Más tarde, en 2013, el equipo de Xie, evidenció que el sistema glinfático está altamente suprimido durante la vigilia, mientras que es un 90 % más activo durante el periodo de sueño.
Este hecho supone un motivo clave por el que se ha propuesto que una de las funciones primordiales del sueño es establecer el estado idóneo, para que el sistema glinfático pueda limpiar eficazmente el cerebro de los residuos metabólicos producidos durante el periodo de vigilia.
Sorprendentemente se ha descubierto que el sistema glinfático es igualmente activo no solo durante el sueño natural sino también durante el sueño anestesiado, aspecto que sugiere que la regulación de la actividad glinfática no esté tan influida por los ritmos circadianos, sino más bien por las diferencias entre los estados de vigilia y sueño, así como por la pérdida de la homeostasis.
Calidad del sueño, clave para nuestra salud cerebral
El mantenimiento de la homeostasis exige una determinada cantidad y calidad de sueño que lógicamente van a ir cambiando a lo largo de nuestra vida, pues las necesidades del sueño difieren enormemente, desde la infancia hasta el final de la edad adulta, y en todas las etapas intermedias.
Por esta profunda dependencia, las alteraciones del sueño inducen a alteraciones funcionales en la función depurativa del sistema glinfático.
La pérdida de eficacia en la eliminación de residuos promueve inevitablemente la acumulación de la llamada “basura” en el cerebro, que consecuentemente podría llegar a provocar disfunciones neurológicas, daños neuronales y alteraciones del comportamiento.
Todos estos argumentos se suman a aquellas recomendaciones, que desde la PNI clínica reforzamos, para recordar la importancia de proteger un buen descanso y sueño de calidad que posibilite la adecuada limpieza del cerebro.
Para más información:
Christensen, J., Yamakawa, G. R., Shultz, S. R., & Mychasiuk, R. (2021). Is the
glymphatic system the missing link between sleep impairments and neurological disorders? Examining the implications and uncertainties. Progress in neurobiology, 198, 101917.
Llevo más de 20 años dedicado al campo de la salud y de la formación, especializado en el ámbito de la Psiconeuroinmunología clínica.
He tenido la suerte de formarme y entrar a formar parte del equipo del Dr. Leo Pruimboom, la gran referencia internacional en esta disciplina.
Me apasiona mi labor docente, poner al servicio de cientos de alumnos de todo el mundo todo este bagaje y conocimiento para acompañarles en el proceso de formación en esta maravillosa disciplina.
Igualmente disfruto y aprendo de mis pacientes en mi labor clínica diaria.
