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 Los ritmos circadianos. De “resincronizar” va la cosa.
Los ritmos circadianos. De “resincronizar” va la cosa

Los ritmos circadianos. De “resincronizar” va la cosa

Salud 4 noviembre 2022

Los ritmos circadianos son propios de nuestra especie. Con carácter general, los seres humanos necesitamos dormir de noche y estar despiertos de día. Movernos y descansar, para que la máquina esté a pleno rendimiento.

Dentro de la especie humana, por un lado están los “madrugadores”, ese amplio grupo social al que no le da ninguna pereza levantarse de la cama y que se activa desde por la mañana, y luego están los llamados “búhos nocturnos” a los que la noche les atrapa y pueden pasarse toda la madrugada viendo películas o desempeñando cualquier otro tipo de actividad.

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De un modo u otro las personas necesitamos durante las 24 horas que dura un ciclo, estar activos y descansar. Sin embargo, para que la máquina fluya, lo más normal es vivir de día y dormir de noche; y ¿qué ocurre cuándo estos ritmos se alteran y no respetan el ciclo?

Empiezan a aparecer una serie de sintomatologías que se manifiestan en forma de cansancio, insomnio, y de otras patologías que veremos en el siguiente post. Sigue leyendo…

¿Qué son los ritmos circadianos?

Los ritmos circadianos (cuyo término “circa” del latín se traduce “alrededor de 1 día”) son cambios naturales físicos, mentales y de la conducta que siguen un ciclo de 24 horas. Estos procesos están directamente relacionados con la luz del día, que es cuando estamos más activos para llevar a cabo la actividad, y con la oscuridad durante la noche, que es cuando normalmente dormimos.

ritmos circadianos

Son ritmos que afectan a la mayoría de los seres vivos (incluidos a los animales, las plantas y hasta a los microorganismos más complejos), y relojes biológicos por los que nos regimos con la naturaleza en sí misma, para el buen funcionamiento del sistema.

Para entenderlo mejor, estos tiempos tienen que ver con los horarios de la mayoría de las personas. Mantener los biorritmos del cuerpo resulta de vital importancia para el correcto funcionamiento de la máquina, de forma que nos permita estar listos para descargar toda la energía durante la actividad diaria, y sacar el máximo provecho a las horas de descanso durante la noche.

Cómo funcionan nuestros biorritmos

Cualquier función corporal, ya sea la cardiaca o respiratoria, hasta la actividad del cerebro, está gobernada por los ritmos circadianos que se ajustan al ciclo de 24 horas. Estos ritmos son fruto de nuestra evolución y especie, de los cientos de miles de años en contacto con la luz solar, y al mismo tiempo por su ausencia durante la noche.

Resulta increíble comprobar cómo cada una de las células que componen nuestro cuerpo, marca el reparto de energía en el organismo, que se controla por un núcleo cerebral supraquiasmático, y que está situado en el hipotálamo, encargado de poner en fase el reloj biológico central, que al mismo tiempo pone en marcha el resto de relojes periféricos de cada uno de nuestros órganos.

Así, por la mañana, nuestro cuerpo distribuye toda la energía hacia el sistema nervioso central y osteomuscular, que hacen posible que nos mantengamos activos y que seamos capaces de cumplir con las actividades diurnas. Y de la misma manera, por la noche sucederá lo mismo con el sistema inmune y la termorregulación, es decir, serán encargados de regenerar nuestras necesidades durante las horas del descanso diurno con el sueño, para que a la mañana siguiente todo vuelva a empezar.

Ritmos circadianos alterados

Si nos fijamos en determinadas etapas de la vida, se puede observar que aunque la mayoría ya nacen con estos ritmos circadianos, algunos recién nacidos necesitan un periodo de adaptación hasta que van adaptando sus horarios.

Lo mismo ocurre con los adolescentes. El desarrollo y los cambios hormonales que experimentan durante la pubertad, les causan alteraciones en los ritmos circadianos y la producción de la melatonina. Pueden estar durmiendo durante horas y a la inmensa mayoría les cuesta madrugar. La hormona del sueño se activa más tarde que la de los adultos y tardan más en conciliar el sueño, sobre todo en los últimos años, debido al uso de dispositivos durante la noche.

Se puede decir que esto son alteraciones relacionadas con el propio desarrollo natural del ser humano. Sin embargo, existen algunos factores actuales que alteran de manera importante estos ritmos, como,

  • Los desajustes horarios por rotación de turnos en el trabajo.
  • La luz de los dispositivos móviles y electrónicos, que confunde a los relojes biológicos.
  • Algunos cambios genéticos.

Ello deriva en determinadas patologías como ??el insomnio, el cansancio, la falta de concentración, cambios alimenticios como exceso de comida, o falta de apetito, una menor productividad, entre otros.

Tips para “resincronizar” los tiempos

Aunque puede resultar complicado al principio, algunos consejos y cambios de rutina nos pueden ayudar a recuperar los ritmos circadianos y mejorar la salud. Por ejemplo,

  • Las duchas de agua fría.
  • La práctica de ejercicio y actividad, bien a primera hora de la mañana o a primera hora de la tarde.
  • Disfrutar de la luz natural durante las primeras horas del día.
  • Cambiar hábitos nocturnos, dejando el móvil, y sustituir por actividades más relajantes como la lectura, la meditación, la escritura, etc.
  • No cenar muy tarde para evitar digestiones pesadas.

Autor

Elena López

Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.

Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.

Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.

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