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 Miastenia gravis ¿Cómo ayuda la PNI clínica?
Miastenia gravis ¿Cómo ayuda la PNI clínica?

Miastenia gravis ¿Cómo ayuda la PNI clínica?

Salud 25 junio 2025

Fatiga o debilidad muscular, síndrome de los párpados caídos o visión doble son algunos de los síntomas más evidentes de la miastenia gravis, una patología de carácter autoinmune que si bien hace unos años estaba considerada como enfermedad rara, su tendencia creciente actual la está convirtiendo en un trastorno crónico.

A pesar de que no existe un patrón establecido para determinar su diagnóstico, se ha podido observar que la miastenia gravis surge con más frecuencia en las personas mayores de 50 años o a edades más avanzadas, sobre todo en hombres a partir de los 60. Gracias a la investigación y los tratamientos se pueden controlar la mayoría de los síntomas, pero a día de hoy sigue existiendo un gran número de pacientes, alrededor de un 8%, en los que no son efectivos. No hay que olvidar que hace un tiempo registraba un elevado índice de mortalidad e inmovilidad generalizada, especialmente en los casos de debilidad severa sobre los músculos respiratorios.

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¿Cómo surge la miastenia gravis?

La miastenia gravis (MG) es una patología neuromuscular autoinmune que media por anticuerpos que comprometen la transmisión neuromuscular, que se caracteriza por generar una debilidad progresiva de ciertos músculos como los ojos, los párpados, los músculos de la masticación, el habla, los músculos encargados de la deglución, los del cuello o incluso los que controlan la respiración y las extremidades.

Ello se debe a que existe un defecto en la transmisión de los impulsos nerviosos sobre los músculos. La comunicación normal existente entre el nervio y el músculo, donde se liberan neurotransmisores que se alojan en los receptores, es decir, la unión entre el nervio y el músculo, se interrumpe durante la unión neuromuscular.

Causas

Las causas más frecuentes por las que aparece la miastenia son, porque el sistema inmunitario produce anticuerpos que bloquean y acaban con estos receptores musculares de un neurotransmisor, es decir, las acetilcolinas. En consecuencia y con menos receptores, los músculos van a recibir menos señales nerviosas, causando por tanto la debilidad característica de esta enfermedad.

Existe también la posibilidad de que los anticuerpos bloqueen la proteína tirosina cinasa, un receptor y proteína determinante en la unión neuromuscular, los MuSK, donde los anticuerpos que bloquean esta proteína pueden derivar en miastenia gravis. Y otra de las formas por las que puede dar la cara es por la proteína 4 (LRP4) asociada al a la familia de lipoproteínas de baja densidad (LDL), que pueden estar implicadas en esta afección.

Sin embargo las investigaciones en torno a este trastorno siguen muy activas porque curiosamente hay pacientes que tienen miastenia de forma autoinmune por causas donde aún se desconocen los elementos implicados.

Origen de la miastenia gravis

El origen de esta enfermedad que es autoinmune pueden ser múltiples. Algunas veces aparece a consecuencia de alguna gripe o enfermedad respiratoria grave, o por alguna infección. Los medicamentos también pueden ser los responsables, y a veces el estrés o la depresión desencadenan la miastenia gravis. Otra de las posibles causas está relacionada con el papel que desempeñan los llamados super autoantígenos cerebrales, quienes en un contexto neuroinflamatorio pueden inducir respuestas inmunitarias en la periferia del organismo.

Síntomas de la miastenia gravis

Los síntomas que más se conocen son,

  • La debilidad muscular tras el uso de algún músculo afectado por la enfermedad
  • La Ptosis o caída de los párpados.
  • Diplopía, visión doble.

La debilidad muscular remite cuando los músculos están en reposo y vuelve cuando se activan. Generalmente aparecen en la parte ocular, pero también en otras partes como los brazos, la garganta, afectando a la voz, a la parte nasal y al aparato respiratorio.

También se presentan otros síntomas como palidez y aspecto frío en la piel.

Miastenia gravis desde la psiconeuroinmunología clínica

A pesar de que el enfoque convencional de la miastenia gravis se centra en inmunosupresores, y en algunos casos, en la timectomía entre otros tratamientos, el abordaje desde la PNI permite ampliar el marco e intervenir sobre factores moduladores claves en la cronicidad y expresión clínica de esta enfermedad.

Se ha podido observar que elementos como el estrés crónico, la neuroinflamación o la permeabilidad intestinal son mecanismos de acción vinculados a la MG.

Las intervenciones personalizadas pasan por la regulación de los ritmos circadianos a través del sueño, hasta por intervenciones de tipo nutricional con dietas antiinflamatorias destinadas a regular y equilibrar el tracto intestinal.

Además el manejo del estrés y la actividad física son fundamentales para modular y controlar los síntomas de la enfermedad.
En definitiva, la PNI clínica permite a los profesionales de la salud diseñar estrategias integrativas, enfocadas a la enfermedad con el objetivo de mejorar tanto la evolución clínica como la calidad de vida del paciente.

Autor

Elena López

Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.

Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.

Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.

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