Hace unas semanas hablábamos del SOP (síndrome de ovario poliquístico), un tipo de trastorno complejo e invalidante para las miles de mujeres que conviven con él a diario.
Consideramos que tal y como se propone en “DOGMA (Dysbiosis of Gut Microbiota) -a novel theory for the development of Polycystic Ovarian Syndrome”, el desequilibrio microbiano intestinal supone un factor más causal en el desarrollo de este síndrome.
La conexión entre el intestino y los ovarios
Cuando se sufre disbiosis (un desequilibrio bacteriano), las uniones de la pared intestinal se debilitan provocando lo que llamamos permeabilidad intestinal. Se producen una serie de acontecimientos en nuestro sistema como,
- Una fuga de LPS: ya que las bacterias gramnegativas liberan fragmentos llamados lipopolisacáridos (LPS) al torrente sanguíneo.
- También sucede la activación inmune: donde el sistema inmunitario detecta estos LPS como una amenaza, generando una inflamación de bajo grado.
- El bloqueo de receptores: el proceso inflamatorio reduce la sensibilidad de los receptores de insulina. El cuerpo al no poder usar la insulina de forma eficiente, produce más.
- Como consecuencia se produce el hiperandrogenismo: como vimos en el post 1 de este contenido, ese exceso de insulina viaja hasta los ovarios y ordena la producción de testosterona, deteniendo la ovulación.
El «estroboloma» y el reciclaje de estrógenos
La microbiota tiene un conjunto de bacterias intestinales específicas llamadas estroboloma que se encargan de metabolizar y eliminar los estrógenos sobrantes.

En el SOP, si la microbiota está alterada, se produce un exceso de una enzima llamada beta-glucuronidasa (que además de producirse por las células se produce también por las bacterias intestinales). Esta enzima «reactiva» los estrógenos que el hígado ya había elegido para que se eliminaran, y los devuelve a la sangre.
Como consecuencia se genera una dominancia de estrógenos y un desequilibrio en el ratio estrógeno/progesterona, que dificulta, y es lo que supone que se produzcan los ciclos irregulares y aumente el riesgo de síntomas como dolor mamario o reglas pesadas.
Microbiota y desajuste hormonal
Las pacientes con ovario poliquístico suelen presentar una menor diversidad de especies bacterianas en el intestino, con un especial aumento de bacterias proinflamatorias.
Concretamente la proporción de bacterias de la familia Firmicutes es más elevada, lo que aumenta la capacidad del cuerpo para absorber las calorías de los alimentos, fomentando resistencia a la insulina, inflamación y un desajuste hormonal característico del SOP.
De la misma manera se alteran con más probabilidad las señales de las hormonas del hambre y de la saciedad (ghrelina y leptina) que explica otro síntoma característico de bastantes mujeres con SOP, que sienten una necesidad incontrolable de consumir azúcar o carbohidratos, especialmente por la tarde.
Estrategias de PNI clínica para restaurar el desajuste en SOP
Para depurar este desajuste que provoca el síndrome de ovario poliquístico, es importante seguir un protocolo:
- Almidón resistente: presente en alimentos que aportan fibra soluble que no sólo actúan como prebióticos, sino que optimizan los mecanismos de producción de ácidos grasos de cadena corta.
- Polifenoles: el consumo de frutos rojos, té verde o el cacao puro alimenta a las bacterias beneficiosas.
- Atender al nervio vago. El nervio vago conecta el intestino con el cerebro. El estrés crónico bloquea este nervio, dificultando las digestiones, y por consiguiente favoreciendo la disbiosis. Determinadas técnicas de respiración o la exposición al frío pueden ser beneficiosas para recuperar ese tono vagal.
- Suplementación con probióticos con cepas específicas, con magnesio, zinc, calcio o melatonina, para ayudar a los pacientes con SOP.
Fuentes:
Tremellen K, Pearce K. (2012): «Dysbiosis of Gut Microbiota (DOGMA) – a novel theory for the aetiology of Polycystic Ovary Syndrome».
Frontiers in Endocrinology (2022): “Unraveling the gut microbiota’s role in PCOS: a new frontier in metabolic health”. Revisión sistemática sobre cómo la microbiota modula los niveles de testosterona en mujeres.
Llevo más de 20 años dedicado al campo de la salud y de la formación, especializado en el ámbito de la Psiconeuroinmunología clínica.
He tenido la suerte de formarme y entrar a formar parte del equipo del Dr. Leo Pruimboom, la gran referencia internacional en esta disciplina.
Me apasiona mi labor docente, poner al servicio de cientos de alumnos de todo el mundo todo este bagaje y conocimiento para acompañarles en el proceso de formación en esta maravillosa disciplina.
Igualmente disfruto y aprendo de mis pacientes en mi labor clínica diaria.
