La tendinitis es una de las molestias más comunes y significativas entre la población. Teniendo en cuenta que el ser humano tiene más de cuatro mil tendones y que, según la OMS, una de cada cien personas tiene dolor por tendinitis, es evidente y muy probable que a lo largo de nuestras vidas podamos sufrir con gran probabilidad una lesión o algún episodio de esta dolencia muscular.
Existen diferentes tipos (la habitual de los deportistas profesionales o de élite y corredores, o la de las personas más mayores), y pueden ser agudas o crónicas. Estas últimas son las que mayoritariamente interesan y queremos analizar desde el punto de vista de la PNI clínica, porque hay veces que esta patología perdura en el tiempo y es más complicada de sanar.
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Clásicamente se ha asociado a una inflamación persistente que no se resuelve adecuadamente, por lo que es hora de cambiar la perspectiva para comprender el origen. Desde la psiconeuroinmunología clínica, entendemos que la tendinitis no es solo un problema local de sobrecarga, sino que puede ser la manifestación de un desequilibrio en nuestro sistema.
¿Qué es la tendinitis?
La tendinitis se define como la inflamación de uno o varios tendones. Sin embargo, en PNI preferimos hablar de tendinopatía. Este término abarca procesos degenerativos donde el tejido no logra repararse correctamente debido a un entorno o disfunción en otros sistemas.

Cuando el cuerpo está en un estado de inflamación de bajo grado, la capacidad regenerativa del colágeno se ve comprometida. Aquí es donde la psiconeuroinmunología clínica interviene, analizando cómo el sistema inmune, el endocrino o los hábitos pueden influir en una mejora del tendón.
Causas de la tendinitis: más allá del esfuerzo físico
Aunque el movimiento repetitivo es un desencadenante evidente, existen otras causas más profundas, indetectables en un primer momento, a la hora de determinar el origen de la tendinitis crónica o tendinopatía. Hablamos de,
- Trastornos metabólicos. En algunos estudios como “La interacción entre los trastornos metabólicos y las tendinopatías: revisión sistemática y metanálisis”, los resultados mostraron que la diabetes, la dislipidemia y la obesidad contribuyen al desarrollo de tendinopatías.
- Un exceso de tejido adiposo o una dieta inadecuada elevan las citoquinas, dificultando que el tendón mejore.
- Hipercolesterolemia. Al igual que en los vasos sanguíneos, la lipoproteína de baja densidad (LDL) puede acumularse en los tendones.
- Disfunción del hígado. Existe una relación directa entre la salud hepática y los tendones, más concretamente con la tendinopatía aquílea. El hígado gestiona la síntesis de proteínas y la limpieza de toxinas; si está sobrecargado, el tejido sufre.
- Resistencia a la insulina. Niveles elevados de glucosa alteran la estructura del colágeno mediante la glicación, volviendo al tendón más rígido y quebradizo. Aquí aparecen en escena los productos finales de glicación avanzada (AGE), que pueden alterar la estructura del colágeno, y favorecer de este modo la rigidez y el riesgo de sufrir más lesiones.
- Estrés crónico (eje HPA). El cortisol elevado de forma sostenida inhibe la síntesis de colágeno y debilita la matriz extracelular.
¿Y si la solución fuese tratar el hígado?
Una de las claves de las tendinopatías en psiconeuroinmunología clínica es profundizar acerca de la conexión hígado-tendón.
El hígado es el gran órgano encargado de metabolizar y eliminar el exceso de estrógenos, y en determinados momentos genera un gran impacto sobre los tejidos debido a que un nivel elevado de estrógenos (sobre todo por hábitos poco saludables) puede aumentar la inflamación y alterar la síntesis del colágeno en los tendones, aumentando de este modo la propensión a una degeneración.
Cómo recuperar el tendón
- Cambio de hábitos en la alimentación. Eliminar ultraprocesados, azúcares y aceites vegetales refinados para reducir la carga inflamatoria.
- Suplementación estratégica: mediante el uso de vitamina C, magnesio y glicina para dar soporte a la estructura del colágeno, además de plantas como el cardo mariano para un apoyo al órgano hepático.
- Gestión del ritmo circadiano. La reparación de tejidos ocurre principalmente durante el descanso y el sueño.
- Exposición al frío. El estrés térmico controlado puede activar vías antiinflamatorias naturales.
Llevo más de 20 años dedicado al campo de la salud y de la formación, especializado en el ámbito de la Psiconeuroinmunología clínica.
He tenido la suerte de formarme y entrar a formar parte del equipo del Dr. Leo Pruimboom, la gran referencia internacional en esta disciplina.
Me apasiona mi labor docente, poner al servicio de cientos de alumnos de todo el mundo todo este bagaje y conocimiento para acompañarles en el proceso de formación en esta maravillosa disciplina.
Igualmente disfruto y aprendo de mis pacientes en mi labor clínica diaria.
