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 Ateroesclerosis, ¿qué relación tiene con la microbiota?.
Ateroesclerosis, ¿qué relación tiene con la microbiota?

Ateroesclerosis, ¿qué relación tiene con la microbiota?

Dolencias 10 octubre 2023

La ateroesclerosis es uno de los trastornos silenciosos más comunes. Nos estamos acostumbrando a vivir con ella porque una de cada dos personas en España la padece, y lo más preocupante es que muchos de estos casos terminan en muertes inesperadas. Dependiendo de la arteria a la que afecte, podrá provocar un infarto, un ictus, angina de pecho, insuficiencia cardiaca o muerte súbita por aneurisma.

Nada menos que un 85% de los fallecimientos por enfermedad en nuestro país se producen por esta dolencia. Una cifra lo suficientemente elevada como para tomar partido en el asunto con tratamientos efectivos y prevención adecuada.

La psiconeuroinmunología aborda de forma directa la conexión de la ateroesclerosis con el sistema inmune y el cerebro, y más recientemente, tras varias investigaciones, qué vínculo tiene con el intestino.

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La prevalencia de determinados factores de riesgo inducen su aparición. No hace falta hablar de los malos hábitos alimenticios, el tabaco, la hipertensión, la diabetes, o incluso de otros elementos objeto de estudio de carácter emocional y psicológico como el estrés, como los grandes culpables de generar posibles problemas y sintomatologías crónicas de carácter cardiovascular.

Además se suman otros condicionantes como la edad avanzada o las características genéticas que agravan el riesgo.

Obstrucción de las arterias

La ateroesclerosis y/o aterosclerosis, también llamada arteriosclerosis, provoca un endurecimiento de las arterias a consecuencia de la acumulación de grasa, del colesterol y de otras sustancias en sus paredes, generando así una especie de depósitos que se conocen como “placas”, y que con el tiempo obstruyen completamente las arterias, ocasionando en consecuencia verdaderos problemas de salud en quienes la padecen.

arteroesclerosis aterosclerosis pni

Esta obstrucción va taponando poco a poco las arterias hasta impedir finalmente el paso y flujo de la sangre con normalidad.

Si bien los primeros indicios suelen aparecer en edades muy tempranas -de forma sigilosa sobre los 20 años incrementándose poco a poco- esta patología crónica da la cara con la llegada de la madurez y en la tercera edad, cuando la estenosis o estrechamiento ya está a unos niveles difíciles de controlar.

El escenario de la aterosclerosis ¿Qué ocurre en nuestras arterias?

En la aterosclerosis se van acumulando y desarrollando múltiples lesiones, las llamadas placas de ateroma en la pared de aorta y en las arterias más grandes.

Una especie de sustancia pegajosa consecuencia de todas esas grasas que se van acumulando en forma de placas. Estas tienen un núcleo central blando y de aspecto amarillento formado por el colesterol recubierto a su vez de una placa fibrosa.

Con el tiempo, estas placas pueden empeorar llegando a calcificarse, pudiendo romperse o ulcerarse. Es lo que ocurre con los trombos, que al ponerse en contacto las placas calcificadas con la sangre, taponan todo el interior de la arteria, y se produce un bloqueo del riego sanguíneo.

Sintomatología

Los síntomas, más o menos graves, que se pueden presentar con la ateroesclerosis, van a depender fundamentalmente de la arteria que esté afectada, y de los órganos que se encuentren en la zona.

Podemos sospechar de un posible cuadro si el paciente presenta dolores o presión en el pecho, debilidad o dolores en las piernas y brazos cuando las arterias afectadas están en las extremidades, pérdida de visión de algún ojo, o insuficiencia renal si son las que conducen hacia los riñones.

Otros síntomas más evidentes y graves,

  • Serán los accidentes cerebrovasculares (por ejemplo los ictus) con más o menos secuelas, si la obstrucción se da en las arterias del cerebro,
  • Si se producen lesiones potentes en la vena aorta, pueden acabar en aneurismas, que fatídicamente en algunos casos ocasionar la muerte.
  • En las arterias cerca del corazón provocará infartos de miocardio o anginas de pecho.

Una nueva vía: la conexión microbiota intestinal-ateroesclerosis

La interacción entre la microbiota y la ateroesclerosis tiene su origen en los procesos inflamatorios y metabólicos. Las bacterias intestinales pueden afectar a las paredes arteriales, facilitando la formación de placas ateroscleróticas.

Aquí se produce una transformación bacteriana. La microbiota transforma los nutrientes y compuestos ingeridos en metabolitos, donde algunos de estos pueden provocar efectos perjudiciales. Como la Trimetilamina N-óxido (TMAO), que es un metabolito que produce la microbiota y que se asocia directamente con la ateroesclerosis y determinados sucesos cardiovasculares adversos.

Los probióticos, prebióticos y la alimentación fermentada

Las soluciones probióticas y prebióticas son una oportunidad para modificar la composición de la microbiota, reduciendo así el riesgo de inflamación, mejorando el metabolismo de los lípidos, y disminuyendo la producción de metabolitos nocivos con la consiguiente reducción del riesgo que conlleva la ateroesclerosis.

La dieta también es importante para controlar los riesgos. Especialmente las frutas, verduras y los alimentos fermentados, que favorecen el equilibrio del microbioma, previniendo el desarrollo de la salud cardiovascular.

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Autor

Elena López

Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.

Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.

Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.

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