Abierto periodo de inscripción para el Máster en PNI Clínica 2026 – 2029

Congreso Internacional de PNI clínica «Natures as Medicine»

 ¿Cuántas veces debemos comer al día? La PNI clínica te sorprenderá
¿Cuántas veces debemos comer al día? La PNI clínica te sorprenderá

¿Cuántas veces debemos comer al día? La PNI clínica te sorprenderá

Nutrición 19 septiembre 2025

Cuántas veces debemos comer al día. En sociedades como la nuestra donde la comida está por todas partes, y las enfermedades inflamatorias florecen constantemente, es una cuestión bastante preocupante. La respuesta de los expertos y de los profesionales de la salud están de acuerdo que se debe comer entre tres y cinco veces al día, y cada tres o cuatro horas. Sin embargo, si investigamos un poco más, podremos llegar a otra conclusión.

Bajo el punto de vista de la PNI clínica, que explica los nexos y la conexión entre los diferentes sistemas, sistema digestivo, endocrino, neuronal e inmunológica, vamos a poder detectar qué ocurre cuándo determinados órganos se activan durante la digestión, cómo calmar la sensación de hambre y la necesidad de alimento.

En base a este funcionamiento y a estas conexiones vamos a poder descubrir y comprender, que en realidad todo este proceso necesario y vital para el ser humano, depende más bien de lo que ingerimos, de cómo lo ingerimos y de cada cuanto tiempo se activan las sustancias químicas que procesan los alimentos. Sigue leyendo y descubre qué ocurre cuando el cuerpo come cada pocas horas y sobre todo ingiere alimentos, la mayoría de ellos refinados, muy presentes y casi imposibles de esquivar en la dieta occidental.

¿Te gustaría mejorar la salud de tus pacientes y la rentabilidad de tu clínica al mismo tiempo?

Rellena el siguiente formulario y accede totalmente gratis nuestro webinar donde podrás descubrir de la mano de Daniel de la Serna las claves más importantes para mejorar el rendimiento y rentabilidad de tu clínica, favoreciendo la satisfacción de tus pacientes.

La evolución del ser humano: cargas VS resistencias

Desde nuestra propia existencia y a lo largo de la evolución los seres humanos nos hemos visto sometidos a infinitas cargas y sin embargo a una cantidad de resistencias, que al contrario de las cargas son muy muy limitadas. Hablamos de necesidades vitales como,

  • la alimentación
  • el descanso
  • el movimiento entendido como ejercicio físico
  • y dos cuestiones que van de la mano, y cada vez más importantes, que son la gestión de la vida emocional: el tipo de carácter y el tipo de conducta.

A día de hoy somos conscientes y sabemos que cuando tenemos bien ajustadas las resistencias y en equilibrio, la capacidad de dar respuesta a todas esas sobrecargas o fenómenos adversos que nos vamos encontrando por el camino es la correcta. Pero a medida que tenemos que ir ajustando las resistencias, las cargas empiezan a debilitarse. En este contexto que explica la razón de ser y supervivencia del ser humano, también son parte fundamental la genética y sobre todo la epigenética.

cuantas veces comer al día

La genética, y la epigenética ¿Qué importancia tienen en la inflamación?

Son dos de los intervinientes más interesantes sobre los que hablar en la alimentación, la digestión y todo el desencadenante que influye en la aparición de la inflamación. Al concepto genética, es decir, a los genes que llevamos de serie, se une y añade la epigenética, como conjunto de factores que hacen funcionar nuestros genes. Pensemos por ejemplo en una orquesta, los músicos son los genes y el director es el que hace que suene de forma armoniosa, pero si no los dirige, lo más probable es que aunque sean unos músicos brillantes, la orquesta en conjunto no vaya a funcionar. Lo mismo ocurre con los genes, si están pero no hay un director de orquesta, es decir, un entorno para un funcionamiento adecuado, el sistema se verá alterado, y dependiendo del entorno en el que se encuentre, los genes pueden manifestarse o no.

De ahí que el problema en gran parte de aquellos pacientes que presentan patologías inflamatorias sea el hábitat donde se encuentran. Esto es lo que nos ocurre actualmente. Podemos decir que tenemos unos genes increíbles, idénticos a los de hace 160.000 años, pero ahora vivimos de una manera totalmente diferente en un entorno desconocido que para nuestros genes es estresante. Así de cara a la alimentación, si queremos que nuestros genes se enfrenten a un entorno coherente, debemos mantener 3 hábitos básicos, que son,

– mantenernos en el peso correcto,
– movernos todo lo más que podamos,
– ajustar nuestra alimentación a nuestro diseño evolutivo.

La ingesta baja de grasas ¿Es saludable?

Hace unas décadas, se realizó un estudio en diferentes países, que determinó que en aquellos lugares donde se comían menos grasas, se vivía mucho más y mejor, y en base a esta premisa se basó la famosa pirámide de la alimentación, lo más aproximada a la dieta mediterránea, donde las frutas y las verduras están en primer plano, después las proteínas, las grasas, y los hidratos, que están en último lugar.

Sin embargo, paralelamente la Universidad de Harvard, hacia 2005, y a través de un estudio de sexta generación, empezó a darse cuenta que decir no a las grasas y más proteínas contenidas, era erróneo, primero porque determinaron que este primer estudio que hemos citado había alterado o manipulado la información y algunos datos sobre el número de países donde se realizó. Así a la inversa, nos empiezan a divulgar que cuantas más grasas “sanas” comamos, mejor.

Porque en realidad, si nos damos cuenta ¿qué comíamos hace millones de años? Mucha grasa, carroña, verdura, fruta y mucho pescado. Pero y lo más importante que debemos preguntarnos respecto al desencadenante y relación de la alimentación con las enfermedades inflamatorias?

La alimentación actual, el desencadenante de la inflamación

Actualmente ingerimos mayoritariamente hidratos de carbono refinados, carne de animales sedentarios, y otro de los problemas que tenemos es que bebemos poca agua. La forma en que comemos ha cambiado demasiado, con repercusiones como que hay más obesidad, menos capacidad intelectual y más depresiones.

Comer ya no es obtener energía, sino que el primer problema que nos inflama es el azúcar, refiriéndonos y englobando el azúcar en sentido más amplio como elemento que está también muy presente en todos aquellos alimentos que cuando se digieren pasan a la sangre en forma de glucosa. Porque lo realmente importante es en lo que el alimento se convierte una vez digerido, y esta sustancia química se convierte en glucosa.

El intestino y el páncreas, dos órganos clave para el desencadenante inflamatorio

El intestino es el órgano clave para el control de cualquier patología inflamatoria, y si queremos controlarla, debemos empezar a tomar conciencia de cuidar el intestino y tenerlo sano.

Por otro lado, el páncreas es fundamental. Pensemos en él como el director de orquesta. Y aquí es donde entra en juego la pregunta de cada cuánto tiempo debemos ingerir alimentos.

Hemos de tener presente que el páncreas trabaja también sujeto a un ritmo que independientemente de la comida, lo activa aproximadamente cada 8 horas. Proteger esta función, no sobrecargando la función de este órgano con un exceso de ingestas permite poder reparar la fisiología digestiva. Este es uno de los motivos por los que en numerosas situaciones, reducir el numero de ingestas a dos o tres puede ser muy interesante.

Cuando los expertos o la mayoría de profesionales de la salud nos indican que comer entre tres o más bien cinco veces al día, sin lugar a dudas, y teniendo en cuenta cómo funciona el proceso de la digestión, nos da miedo comer dos veces al día.

Comer 5 veces al día ¿nos estamos pasando de la cuenta?

Sabiendo que nuestro sistema digestivo regular funciona cada 8 horas evidentemente y anatómicamente si comemos cinco veces al día, estamos obligando al sistema digestivo a funcionar y sobre trabajar más de la cuenta. Evidentemente somos conscientes de que el cuerpo se adapta, porque la mayoría de las personas ingerimos más cantidades, pero no es algo natural, sino que estamos forzando la máquina poco a poco.En el caso de una patología inflamatoria muy común como es la obesidad, de las sustancias inflamatorias que se liberan, entre otras las citoquinas (TNF-alfa, IL-6) y las adipocinas (leptina y resistina), le mandan al cerebro, la señal “sáciate”.

El hecho de comer de manera habitual un mayor número de veces, en un contexto donde el consumo de alimentos refinados, con un índice glicémico elevado o con dietas excesivamente ricas en grasas inadecuadas puede facilitar contextos donde la sensibilidad central a la insulina y a la leptina se va perdiendo, generalmente, se va a traducir en una pérdida de las sensaciones homeostáticas que deben ajustar nuestra conducta alimentaria, el hambre y la saciedad.

El resultado es que si se comen cinco veces al día, al final vamos a producir insulina cinco veces generando una resistencia, donde empieza a haber mucha leptina, y cuando se deja de comer, el cerebro no lo capta, y como resultado se genera la conocida ansiedad, que nos saca del estado de resistencia y nos lleva a la carga sin darnos cuenta. Por ello es importante recuperar las sensaciones de hambre y saciedad.

Autor

Daniel De la Serna

Llevo más de 20 años dedicado al campo de la salud y de la formación, especializado en el ámbito de la Psiconeuroinmunología clínica.

He tenido la suerte de formarme y entrar a formar parte del equipo del Dr. Leo Pruimboom, la gran referencia internacional en esta disciplina.

Me apasiona mi labor docente, poner al servicio de cientos de alumnos de todo el mundo todo este bagaje y conocimiento para acompañarles en el proceso de formación en esta maravillosa disciplina.

Igualmente disfruto y aprendo de mis pacientes en mi labor clínica diaria.

Conoce nuestro Máster

Da un impulso a tu carrera

¿Te gustaría formarte en el único máster de Psiconeuroinmunología clínica que cuenta con comité científico internacional propio? Solicita más información ahora, ¡las plazas son limitadas!