Es complicado imaginar la cantidad de tóxicos que habitan de forma silenciosa con nosotros. Estas partículas diminutas químicas que rondan alrededor y que nos amenazan continuamente, cuando entran en contacto con nuestro sistema, son el desencadenante de la mayoría de las patologías: enfermedades autoinmunes, reacciones alérgicas, múltiples tipos de cáncer, trastornos neuronales y emocionales, y muchas más que presentan los pacientes en la actualidad.
En este post queremos hablar de los tóxicos, de la dificultad, que no imposible de diagnosticar y localizar cuáles son los más perjudiciales en cada caso, de qué medios disponemos para desintoxicar, y de algunas estrategias y cuidados para controlar sus efectos desde el punto de vista de la psiconeuroinmunología clínica. No te lo pierdas y sigue leyendo porque te va a interesar.
Primero de todo, concienciación
Hay que tener en cuenta que a día de hoy no existe cultura de comprender o priorizar que los tóxicos están directamente relacionados con gran cantidad de enfermedades que de algún modo son incapacitantes para nuestra salud.
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En este sentido, la medicina actual tampoco está concienciada para entender que existe un amplio campo por investigar, descubrir y donde aplicar tratamientos teniendo muy en cuenta los factores medioambientales y externos que influyen en nuestro sistema. Sin embargo, esto es algo que la medicina integrativa, la PNI clínica, lleva incorporando desde hace muchísimo tiempo.
Más allá de los cambios sociales que deben de llevarse a cabo en el sector de la salud para entender que los tóxicos son la causa de múltiples afecciones, debemos de responsabilizarnos de que nosotros mismos tenemos que ser muy conscientes de que estos tóxicos están en nuestro entorno, y que independientemente del componente genético por el que pueden afectar en mayor o menor medida a cada persona, está nuestra capacidad para eliminarlos, porque los tóxicos son liposolubles y difíciles de erradicar.
Para su eliminación hay que contemplar una buena alimentación además de un uso puntual de algunos suplementos como coenzimas, vitaminas o algunos extractos. Y aunque resulte contradictorio, en una sociedad como la nuestra en la que la sobrealimentación prima, curiosamente los tratamientos o el aporte de vitaminas para la eliminación de estos tóxicos, en la mayoría de los casos es deficiente.
Análisis de toxicidad, un abordaje integral
Las consultas en PNI clínica son muy completas y largas porque identificar el grado de toxicidad a nivel global es complicado. Cierto es que cuanto más global y completa sea mejor, tanto para el diagnóstico como para el tratamiento con los pacientes.
Previo al diagnóstico se deben tener en cuenta múltiples factores para analizar la carga y cantidad de tóxicos presentes en nuestro sistema. Nos referimos a analizar la cantidad de plásticos, metales, y una vez tengamos este dato, ya se puede llevar a cabo una selección, una de las labores más complicadas en todo este proceso. Para ello necesitaremos análisis y otra gran cantidad de datos que nos aporten y ayuden a identificar el grado de toxicidad.
Además del análisis, debemos de trabajar de forma meticulosa y al mismo tiempo los diferentes síntomas que puede manifestar un paciente.
El proceso de desintoxicación es clave
Primero de todo, y a partir de un diagnóstico se debe tomar conciencia de esta situación de cambio. Debemos ser muy conscientes de que la capacidad de absorción de todos los alimentos y vitaminas apropiadas es complicada, pero que la identificación de los tóxicos y su eliminación es determinante.
En este sentido hablamos de hábitos o elementos que nos acompañan a diario y que pasan desapercibidos, pero que debemos tomar conciencia de que hay que eliminarlos poco a poco.
Identificar qué posibles tóxicos nos pueden estar intoxicando. Nos referimos por ejemplo a disminuir a diario los olores, posibles sustancias que están afectando a nuestro sistema, como colonias, perfumes, suavizantes para los tejidos, etc. Este simple gesto puede disminuir dolores de cabeza, rinitis y un montón de enfermedades que dificultan el día a día.

Otra parte importante está relacionada con los elementos o materiales ajenos como los empastes y otros elementos como las prótesis mamarias que se colocan por implantación. Cantidad de pacientes tienen amalgamas de mercurio, y aunque están prohibidas, afectan directamente al sistema oral y a la microbiota. Este es un claro ejemplo en el que la medicina tradicional no entra, y no valora. Ningún médico de familia informa que sería importante retirarlas porque son perjudiciales.
¿Te está resultando interesante? No dejes de leer próximamente la segunda parte donde vamos a abordar nuevos hábitos y recomendaciones, estrategias y cuidados para evitar la toxicidad.
Llevo más de 20 años dedicado al campo de la salud y de la formación, especializado en el ámbito de la Psiconeuroinmunología clínica.
He tenido la suerte de formarme y entrar a formar parte del equipo del Dr. Leo Pruimboom, la gran referencia internacional en esta disciplina.
Me apasiona mi labor docente, poner al servicio de cientos de alumnos de todo el mundo todo este bagaje y conocimiento para acompañarles en el proceso de formación en esta maravillosa disciplina.
Igualmente disfruto y aprendo de mis pacientes en mi labor clínica diaria.
