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 El estrés y la adaptación cerebral, la carencia nos hizo más resistentes (II)
El estrés y la adaptación cerebral, la carencia nos hizo más resistentes (II)

El estrés y la adaptación cerebral, la carencia nos hizo más resistentes (II)

Salud 26 febrero 2025

En la primera parte de este post hablamos del estrés como algo que suscita connotaciones negativas, un fenómeno que aterra a la sociedad actual, y con el que hay que estar batallando constantemente. 

Sin embargo y bajo otro prisma, es importante enfocar el estrés como algo que existe y es inherente a nuestra propia existencia. Si asumimos que desde el punto de vista evolutivo nos ha ayudado a superar numerosos desafíos, entenderemos por tanto que ahora somos lo que somos gracias a este estado de tensión que es capaz de agitar nuestro sistema neuronal e inmunitario. 

Existen cada vez más estudios que prueban que nuestro cerebro es el órgano que de por sí se altera más ante episodios de estrés.

Se trata de un fenómeno que desestabiliza el cortisol, pero al mismo tiempo descubrimos que se trata de un acontecimiento necesario para numerosas funciones orgánicas, que cuando se desestabiliza, afecta a numerosos elementos que al mismo tiempo influyen sobre nuestro sistema inmune. 

Así y de forma aparentemente paradójica, dichas investigaciones revelan que determinados episodios de estrés intermitente como la falta de alimentos o la práctica de ejercicio intenso son beneficiosas para el cerebro. 

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El estilo de vida intermitente, un plus para el cerebro

A nivel celular, estas adaptaciones al estrés se traducen en increíbles beneficios como el fortalecimiento de las sinapsis existentes, la formación de nuevas sinapsis y la producción de nuevas neuronas a partir de células madre.

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A nivel molecular, este tipo de desafío energético provoca la activación de factores de transcripción que inducen la expresión de proteínas que refuerzan la resistencia de las neuronas al estrés metabólico y oxidativo, implicados en la patogénesis de trastornos cerebrales como el ictus y otras enfermedades neuronales como el Alzheimer y el Parkinson. 

Estos recientes hallazgos sugieren que los estilos de vida que incluyen desafíos bioenergéticos intermitentes, sobre todo el ejercicio y la restricción de energía en la dieta, pueden aumentar la probabilidad de que el cerebro funcione de manera óptima y en ausencia de enfermedades a lo largo de nuestra vida.

Las células cerebrales responden de forma adaptativa a los retos bioenergéticos derivados de la propia actividad como de la privación de alimentos y del esfuerzo físico. 

Las neuronas de un cerebro adulto dependen principalmente de elementos como la glucosa como fuente de energía. Sin embargo y curiosamente, en determinadas circunstancias, se ha comprobado que las neuronas pueden utilizar sustratos distintos de la glucosa. 

Por ejemplo, los cuerpos cetónicos, que suministran energía al cerebro, se utilizan durante el desarrollo cerebral, y en el adulto durante periodos de ayuno prolongado, mientras que la utilización de lactato aumenta durante la actividad física intensa. 

La llamada barrera BHE y su influencia en las enfermedades neurodegenerativas 

Debido a sus elevadas demandas metabólicas y sus insignificantes reservas intrínsecas de energía, el cerebro depende de un flujo continuo de sustratos procedentes de la sangre.

Y para proteger al cerebro de las fluctuaciones en la composición de la sangre que podrían afectar a su entorno y sus funciones, los intercambios de moléculas entre la sangre y los fluidos cerebrales se regulan por la llamada barrera hematoencefálica (BHE)

Esta barrera se encarga de controlar el flujo de sustancias como la glucosa, los aminoácidos y las cetonas de la sangre al cerebro, al tiempo que impide el acceso de moléculas y células transportadas por la sangre, que podrían ser perjudiciales para las funciones neuronales. 

En función de la necesidad energética, se debe facilitar la entrada de sustancias desde la sangre hacia el cerebro a través de dicha BHE.

En esta barrera concretamente se han identificado dos familias principales de transportadores responsables de regular la entrada selectiva de sustratos: 

  • por un lado las proteínas de casete de unión a ATP (ABC
  • y por otro, las proteínas transportadoras de solutos (SLC), que comprenden una gran superfamilia de más de 300 miembros y que son fundamentales para garantizar un suministro estable de hidratos de carbono, aminoácidos, proteínas y minerales.

Los trastornos neurodegenerativos como el Alzheimer (AD) y el Parkinson (PD), se caracterizan por cambios estructurales progresivos y pérdida de función neuronal vinculados a la agregación anormal de proteínas, a fallos en la degradación de proteínas, transporte axonal deficiente, disfunción mitocondrial y muerte celular programada. 

Por tanto, se puede pensar que estas alteraciones metabólicas influyen en la iniciación y progresión de estos trastornos, donde algunos estudios han mostrado una reducción en la utilización de glucosa en las regiones cerebrales afectadas. 

Factores de riesgo vinculados al estilo de vida que facilitan cuadros complejos como la diabetes, obesidad, hipertensión y aterosclerosis pueden aumentar la vulnerabilidad del cerebro a la demencia. 

Precisamente la conexión y una de las posibles vías moleculares que expliquen esta relación, está en la pérdida de integridad de la barrera hematoencefálica (BHE), la cuál se ha comprobado que está comprometida en pacientes con Enfermedad de Alzheimer, algo que sugiere que la disfunción de la BHE puede ser una ocurrencia temprana en la enfermedad neurodegenerativa.

¿Te está resultando interesante este contenido? No dejes de leer próximamente la tercera parte de este contenido donde hablaremos de la importancia del estilo de vida como parte a la solución de este tipo de cuadros. Una temática que abordamos con detalle en nuestra formación, el Máster en psiconeuroinmunología clínica. 

Autor

Daniel De la Serna

Llevo más de 20 años dedicado al campo de la salud y de la formación, especializado en el ámbito de la Psiconeuroinmunología clínica.

He tenido la suerte de formarme y entrar a formar parte del equipo del Dr. Leo Pruimboom, la gran referencia internacional en esta disciplina.

Me apasiona mi labor docente, poner al servicio de cientos de alumnos de todo el mundo todo este bagaje y conocimiento para acompañarles en el proceso de formación en esta maravillosa disciplina.

Igualmente disfruto y aprendo de mis pacientes en mi labor clínica diaria.

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