¡Nuevo ciclo de webinars GRATUITO!

La psiconeuroinmunología clínica aplicada a las enfermedades crónicas.

 ¡Este niño no para! Hiperactividad y la crianza holística.
¡Este niño no para! Hiperactividad y la crianza holística

¡Este niño no para! Hiperactividad y la crianza holística

Salud 1 diciembre 2023

“Este niño o esta niña no para”. Se trata de una frase que se ha vuelto común en los últimos años. Ahora hablamos de niños hiperactivos o hiperactivas, o incluso del TDAH. Tenemos una especie de confusión mental con todas estas patologías o comportamientos que empiezan en la infancia, sin embargo y sin entrar en profundidad en ellos, si que es importante delimitar ciertas diferencias y detectar cuando existe un problema real de conducta a través de sus reacciones.

Muchas veces creemos que cuando nuestros hijos o hijas presentan algunos rasgos o problemas de comportamientos en casa o en el cole, es porque pueden ser diagnosticados de TDAH o son hiperactivos, pero no siempre ocurre esto. Simplemente en un momento determinado pueden existir algunas pautas digamos “no del todo correctas” en su modelo de crianza, y en estos casos tan solo es necesario regularizar esta situación con unas pequeñas recomendaciones.

El TDHA y la hiperactividad no son lo mismo, pero son patologías médicas de carácter neuronal reconocidas, con rasgos y patrones de comportamiento localizados y muy comunes entre ellas. Suelen tener un elevado componente de transmisión genética, donde su aparición y desarrollo (normalmente entre los 3 y 12 años) ni mucho menos tienen que ver con la crianza de sus padres. Diferentes estudios evidencian que los tratamientos combinados y acompañados de la implicación y apoyo de los padres pueden ser determinantes y dar resultados muy satisfactorios.

Aquí es donde queríamos llegar porque el desarrollo de los niños y niñas está íntimamente ligado a la crianza desde los primeros meses de vida, incluida la gestación. Nos referimos a la crianza desde un punto de vista holístico.

¿Te gustaría mejorar la salud de tus pacientes y la rentabilidad de tu clínica al mismo tiempo?

Rellena el siguiente formulario y accede totalmente gratis nuestro webinar donde podrás descubrir de la mano de Daniel de la Serna las claves más importantes para mejorar el rendimiento y rentabilidad de tu clínica, favoreciendo la satisfacción de tus pacientes.

La crianza holística, una perspectiva integral

Somos conscientes de que no existe una receta mágica para que nazcan niños perfectos, ni mucho menos se pretende. Sin embargo y desde una perspectiva integral, con el conocimiento que aporta la ciencia y por entenderlo un poco mejor, desde un punto de vista filosófico, existen determinadas estrategias que pueden ayudar de forma determinante al desarrollo físico, intelectual y emocional de nuestros hijos e hijas.

1. Los 2 primeros años de vida + 9 meses de gestación, vitales a futuro

El primer punto, está centrado en el embarazo y en parto.

  • Es importante regular los factores de estrés durante el embarazo, ya que es el momento donde la reactividad de estos ejes empiezan a programarse.
  • Además una alimentación de la madre durante estos 9 meses adecuada es clave, con micronutrientes (ácidos grasos Omega 3 y yodo, que están en la base del TDAH) y que influirán en el desarrollo cerebral del bebé.
  • La lactancia, siempre que sea viable, es otra de las claves para la configuración de la microbiota intestinal, especialmente rica en Lactobacilos Rhamnosus, porque parece dar protección al neurodesarrollo.

Los factores imprescindibles de la crianza de un recién nacido son básicamente el ambiente de seguridad y protección. El bebé necesita alimentarse y estar en contacto físico con sus padres.

En este contexto se programa adecuadamente el llamado circuito de la recompensa, que será fundamental para ajustar adecuadamente las conductas posteriormente en la vida adulta.

2. La alimentación para calmar el sistema inmune y permitir el desarrollo cerebral

Hay dos órganos que requieren de un aporte energético por encima de los demás: sistema inmune y cerebro, y nacemos con un sistema inmune innato hiperactivo. Algo totalmente lógico porque cuando nacemos venimos de un mundo estéril, y luego llegamos al mundo exterior lleno de patógenos donde como recién nacidos no nos podemos mover.

pni y los niños crianza holística

De este modo, nuestra forma de defendernos es manteniendo el sistema inmune en alerta continua. El contexto ideal para que el sistema nervioso central del bebé se desarrolle adecuadamente en términos plásticos, requiere una actividad inmunitaria adecuadamente regulada.

El problema es que si se mantiene así durante mucho tiempo, el sistema cerebral o neurológico no se va a poder desarrollar correctamente. ¿Cómo se facilita este contexto? Calmando al sistema inmune para que pueda permitir al mismo tiempo el crecimiento neurológico.

Y esto se consigue una vez más mediante la alimentación, también desde el embarazo. Durante este periodo de gestación hay bacterias buenas y malas que van a ir colonizando el intestino del bebé, su microbioma, y si en este proceso la madre no ingiere nutrientes o su alimentación no es la adecuada, ello influirá sobremanera sobre el desarrollo del niño.

Otro de los puntos determinantes es el parto de forma natural. Sabemos que no todas las mamás pueden lograrlo, pero el parto que se produce de forma natural suele facilitar una mayor producción de oxitocina, tanto en la mamá, como en el bebé, y también en el papá, si está presente e implicado durante este momento único.

Esta hormona facilita que se pueda generar la impronta feto-parental, mecanismo que ayuda a bajar la reactividad inmunitaria y de los ejes de estrés del recién nacido. Otra forma de potenciar este mecanismo es a través del contacto “piel con piel” también conocido como método canguro.

Todos sabemos que los abrazos reconfortan; en el caso de los bebés también se van a producir una serie de reacciones hormonales de la serotonina, oxitocina, etc., que quedarán grabadas en el bebé y su futuro desarrollo.

El bebé nace en busca de alimento, protección y amor, y el deber de los padres es satisfacer esa búsqueda para que las diferentes áreas cerebrales puedan ir conectándose plástica y funcionalmente. La adecuada satisfacción de estas búsquedas primarias por parte de los bebés incorpora al circuito de la recompensa para frenar igualmente la reactividad de los ejes de estrés.

La lactancia materna también ayuda a madurar adecuadamente áreas cerebrales ligadas a la conducta alimentaria del bebé y futuro adulto. La leche materna es un poco dulce y ofrece recompensa. Es hipoosmolar y tiene más cantidad de líquido y menos sólido, al contrario de las leches artificiales son son hiperosmolares, es decir, son más sólidas que líquidas. La presión osmolar de los alimentos es clave para regular la aparición de sensaciones homeostáticas como el hambre o la sed.

La adecuada conexión entre estas áreas cerebrales va permitiendo que a partir de un momento dado los niños puedan desarrollar conductas más complejas, y puedan posponer recompensas. Este aspecto es clave para el proceso de toma de decisiones y tendrá implicaciones a lo largo de la vida.

La capacidad de los niños para posponer la recompensa es impresionante porque esas conexiones entre las diferentes áreas neuronales se han hecho correctamente. Si no aguanta, no es capaz de posponer esa recompensa y todas estas reacciones se forman en los primeros años de vida.

3. Necesidades del niño desde un punto de vista evolutivo.

Por último, es importante cubrir las necesidades del niño para su evolución. Hay que tener en cuenta que somos evolutivamente seminómadas. Nuestros niños querrían que les llevásemos con ellos. Ellos necesitan un lugar en el clan siempre y recepcionan todas las señales con una sensibilidad particular. Son puramente sensitivos. Por ejemplo, si el niño nos pide jugar y le decimos que en 5 minutos vamos, pero finalmente no vamos, ellos son puramente sensitivos y lo van a captar tal cual. Captan el mensaje como “me dice siempre que va a venir a jugar conmigo y luego no viene”.

En este punto los padres debemos estar y ser extremadamente atentos, conocer sus necesidades y acompañarlos siempre (en el buen sentido de la palabra). Los niños tienen que aprender a frustrarse pero siempre acompañados. Si a nuestros hijos no les damos el lugar que ocupan, ellos volverán al sistema por las buenas o por las malas. Por este motivo, de alguna forma, es necesario conectar con ellos sin transmitir nuestras emociones.

Autor

Elena López

Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.

Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.

Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.

Conoce nuestro Máster

Da un impulso a tu carrera

¿Te gustaría formarte en el único máster de psiconeuroinmunología clínica que cuenta con acreditación oficial universitaria? Solicita más información ahora, ¡las plazas son limitadas!

¿Hablamos por WhatsApp?