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 Luz azul y sus efectos: estrés y trastornos del ritmo circadiano
Luz azul y sus efectos: estrés y trastornos del ritmo circadiano

Luz azul y sus efectos: estrés y trastornos del ritmo circadiano

Salud 10 abril 2024

La sociedad actual en la que vivimos y el uso excesivo de contenido digital nos hace permanecer pegados de forma continua al móvil, a las tablets y a todo tipo de dispositivos que nos exponen a la luz azul. Pero no solo a las pantallas, sino también a otro tipo de iluminaciones artificiales como los LED.

Sus efectos por esta sobreexposición activan el sistema inmune y neuronal, alteran la gestión de la energía corporal, y están empezando a calar en la población con unos índices elevados de sintomatologías relacionadas con este nuevo fenómeno.

La luz azul es un tipo de luz azul turquesa que activa y anima nuestro sistema. Está claro que en dosis moderadas no surte efectos nocivos, pero en exceso puede ser un desencadenante de múltiples factores de riesgo como el estrés, alteraciones del ritmo, falta de sueño, irritabilidad y un largo etc. de variaciones en el cerebro que afectan a la salud de los pacientes.

Si bien los efectos de la luz natural procedente del sol son una auténtica fuente de vitamina D para el organismo, elevadas dosis de luz azul pueden tener múltiples consecuencias. contraproducentes.

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Luz y radiación, no es lo mismo

Se debe diferenciar claramente esa parte que se genera como parte del espectro electromagnético que emite señales, que son las radiaciones, y por otro lado, la luz que se percibe por nuestro campo visual.

Este conjunto de radiaciones visibles se sitúan en una banda de aproximadamente 380 nanómetros (azul-violeta) a 780 nm (rojo). Las ondas de la luz azul son más cortas, entre 380 nm y 500 nm.

La luz que nos llega como “blanca” es el resultado de numerosos rayos de colores cuya suma nos hace ver el resultado blanco, pero tengamos en cuenta que un 25% de la luz blanca es azul.

La luz azul en su justa medida presenta algunos beneficios, como ralentizar la miopía, sin embargo empieza a ser nefasta cuando se abusa de ella, algo que en las sociedades desarrolladas está continuamente presente.

Su uso se disparó con la COVID-19, donde los nuevos hábitos de trabajo, estudio y socialización a distancia con un enorme aumento de la digitalización en interiores con fuentes de luz artificial, aumentaron esta exposición.

Cuándo la luz azul empieza a ser perjudicial

Aunque se siguen llevando a cabo investigaciones en este sentido, algunas de estas aportan datos que constatan posibles daños celulares por la exposición de rayos ultravioletas, dañando la piel y los tejidos oculares.

Es cierto que la luz de las pantallas no ha demostrado un daño ocular elevado como tal, pero sí se ha demostrado que algunos pacientes presentan una disminución importante del campo visual, molestias oculares, dolores de cabeza, etc.

luz azul y efectos pni

Efectos de las pantallas azules

Teniendo en cuenta que la exposición a la luz azul es algo natural, lo cierto es que la sobreexposición y el uso de pantallas al ser cada vez más prolongado,

1. Produce la llamada fatiga ocular digital (DES). Una de las consecuencias más comunes, donde los síntomas son incomodidad visual y/o ocular relacionada por el uso de dispositivos digitales que tensionan el área ocular y que presentan manifestaciones como el deslumbramiento, desenfoque, alteraciones en la fijación de la vista, sequedad ocular, fatiga visual y otras sensaciones incómodas.

Las pantallas digitales y la iluminación LED en interiores emiten una mayor proporción de luz azul que las tradicionales bombillas incandescentes o halógenas.

Además, solemos estar expuestos a esta luz azul durante largos períodos de tiempo, a menudo hasta altas horas de la madrugada a cortas distancias. Dicha combinación sobrecarga los músculos oculares y puede causar molestias visuales y síntomas astenópicos.

2. También afecta a la piel, penetrando cada vez más sobre las capas cutáneas y células epiteliales, ocasionando en consecuencia deshidratación por una disminución de las acuaporinas que son las encargadas de mantener los niveles de hidratación. Esta ausencia desencadena en un envejecimiento prematuro de la piel. También se puede detectar una activación de los melanocitos favorecedores de la hiperpigmentación.

3. Falta y trastornos del sueño. Cuando la luz azul penetra en la retina y acaba con segregación de melatonina, se produce una activación y falta de sueño, alterando los ritmos circadianos. El cerebro confunde la luz porque es tan intensa o similar a la solar, y ello supone una reducción de la producción de la melatonina que es la encargada de avisar al sistema que toca descansar y dormir.

¿Cómo proteger nuestros ojos de la luz azul?

Debemos ser conscientes y tomar medidas que mitiguen o frenen los efectos de la luz azul,

  • En primer lugar, si se trabaja con pantalla, es importante adecuar la iluminación del lugar de trabajo, a poder ser con fuentes naturales de luz. El sol es la mejor pantalla, y también debemos intentar adoptar buenas posturas corporales (con los codos ligeramente doblados) intentando mantener una distancia de la pantalla de al menos 50 centímetros, si es un ordenador, y de unos 5 cm si es un móvil.
  • Realizar y respetar los descansos. Por cada hora de trabajo, una pausa de al menos 5 minutos para desconectar de la pantalla, relajando la vista, mirando a lo lejos, y parpadeando los ojos para evitar sequedad.
  • Se pueden emplear filtros y protectores de pantalla. También algunos dispositivos cuentan con una configuración que permite desactivar la luz azul y sustituirla por luz amarilla.
  • Utilizar gafas de sol polarizadas en el exterior, o con filtro de luz azul para proteger nuestros ojos.

Autor

Elena López

Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.

Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.

Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.

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