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 Proteína vegetal VS animal ¿Cuál es mejor? O ¿es el momento de combinarlas? (II)
Proteína vegetal VS animal ¿Cuál es mejor? O ¿es el momento de combinarlas? (II)

Proteína vegetal VS animal ¿Cuál es mejor? O ¿es el momento de combinarlas? (II)

Nutrición 9 septiembre 2026

En la primera parte de este contenido dejamos clara constancia de que la clave no está en la ingesta, más de un tipo de proteína que otra, sino que lo importante es conocer qué efectos biológicos se producen en función de que las sustancias que consumimos sean de origen animal o vegetal.

Saber qué papel desempeñan en nuestro sistema inmune, qué sucede en nuestra microbiota, y cómo se comportan en el eje intestino-cerebro es fundamental para aprovechar al máximo su absorción y los efectos saludables.

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El impacto en el eje intestino-cerebro

El cerebro y el intestino están conectados a través del nervio vago y la circulación sanguínea. La energía para estos mensajeros químicos procede directamente de las proteínas que ingerimos.

Tirosina y fenilalanina (dopamina y adrenalina)

Para la motivación y la respuesta adaptativa al estrés, necesitamos dopamina y noradrenalina. Una proteína animal de calidad (que especialmente se encuentra en los huevos ecológicos y el pescado salvaje) va a aportar esas dosis de aminoácidos no esenciales como la L-tirosina y L-fenilalanina con gran capacidad de absorción, y que son fundamentales para evitar la fatiga mental o el agotamiento suprarrenal.

Digestión y la barrera intestinal ¿cómo reacciona tu sistema inmune?

Para que una proteína sea útil, primero debe descomponerse en aminoácidos individuales en nuestro tracto digestivo. Si este proceso falla, el sistema inmunitario intestinal entra en alerta.

  • La digestión de la proteína animal, es decir, cómo se digiere, requiere un pH estomacal sumamente ácido (gracias al ácido clorhídrico, HCl), que es lo que debería ocurrir desde un punto fisiológico. Si sufrimos de hipoclorhidria (falta de ácido por estrés crónico o por el abuso del consumo de protectores estomacales), este tipo de proteínas llegarán hasta el intestino mal digeridas, y una vez allí, las bacterias van a fermentarlas, generando metabolitos tóxicos que pueden dañar la mucosa del colon.
  • Digestión de la proteína vegetal y sus «antinutrientes». La proteína vegetal protege sus semillas mediante lectinas, fitatos y saponinas. En un intestino permeable o inflamado, estos compuestos van a unirse a las células del epitelio intestinal (enterocitos), debilitando las uniones estrechas y activando el sistema inmune local. En algunos casos concretos, podría estar indicada una reducción, incluso absoluta, por algún tiempo en su consumo, y como medida generalizada, se recomienda poner en remojo previamente y de manera prolongada, así como la cocción lenta de las mismas.

La microbiota y los tipos de proteína

Las proteínas vegetales contienen fibra prebiótica. Al fermentarse por la microbiota, producen ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como el acetato, propionato y, sobre todo, el butirato. El butirato es el alimento preferido de las células de nuestro colon, el ácido graso que ayuda a desinflamar el intestino y previene la translocación bacteriana.

Recomendaciones prácticas

  1. Preparar alimentos de origen vegetal para el proceso de digestión: hidratar las legumbres un mínimo de entre 12-24 horas y cocinarlas muy bien, eliminará esas lectinas irritantes que se quieren evitar.
  2. Se debe favorecer la acidez estomacal, evitando beber grandes cantidades de agua fría durante las comidas pesadas con proteína animal, para no diluir los jugos gástricos.
  3. Priorizar la calidad de los alimentos: huevos ecológicos, pescados pequeños (sardinas, caballa) para evitar metales pesados, y carnes de animales de pasto ricas en Omega-3.

Conclusión

En el marco de la psiconeuroinmunología clínica, entendemos que no existen alimentos proteicos»recomendados», o los menos beneficiosos. La proteína es necesaria en la dieta, por tanto, integrar de forma equilibrada tanto las proteínas de origen animal de alta calidad, como fuentes vegetales ricas en fibra, es la fórmula idónea para mantener un sistema inmunitario resiliente, una microbiota sana, una barrera intestinal fuerte y una mente saludable.

Fuentes :

Autor

Elena López

Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.

Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.

Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.

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