En nutrición y salud, pocos temas generan tanto debate cómo el de cuál es la mejor ingesta de nutrientes para nuestro sistema. Concretamente en el caso de las proteínas ¿la vegetal o la de origen animal? Durante años, las corrientes dietéticas se han polarizado entre la defensa absoluta del filete de ternera, y al otro lado están los de la liga de que aumentar la ingesta de algunos alimentos como el tofu, las legumbres, o el brócoli, generan el mismo aporte proteico de calidad que la proteína de origen animal.
Sin embargo y analizando este debate desde el punto de vista de la psiconeuroinmunología clínica (PNI clínica), la respuesta es mucho más sencilla. No se trata de decantarnos por una opción u otra, sino que la clave está en comprender cómo cada fuente de proteína interactúa con nuestro sistema inmunitario, nuestra salud intestinal, la microbiota, y con la comunicación eje intestino-cerebro.
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Por tanto, ¿cuál es mejor? ¿las dos? Descubre qué dice la ciencia, cómo actúa cada una de ellas, y cómo incluir ambas en nuestra dieta diaria para potenciar tu salud de forma integral.
¿Qué es mejor la proteína vegetal o la proteína animal?
Para la psiconeuroinmunología clínica, no hay una respuesta absoluta en el aporte de la proteína como macronutriente esencial que participa en una gran cantidad de procesos metabólicos (en la producción de hormonas, en la conservación de los músculos, o hasta en la reparación de tejidos).

La clave reside en combinar ambos tipos, y en comprender el papel que cada una cumple en nuestro sistema.
1. La proteína animal, el regenerador de tejidos
La proteína animal destaca por su alta biodisponibilidad y su perfil completo de aminoácidos esenciales, fundamentales para regenerar tejidos, el sistema inmunitario y sintetizar neurotransmisores.
2. Proteína vegetal, aporte de fibra prebiótica
Por otro lado, la proteína vegetal aporta fibra prebiótica y fitoquímicos esenciales para modular la inflamación, cuidar la microbiota intestinal y mantener la integridad de la barrera del colon.
La combinación estratégica de ambas, ofrece el máximo beneficio a nivel inmunológico, digestivo y neurológico.
Más allá de los macronutrientes
En PNI clínica, vamos más allá del aporte proteico esencial para el músculo que todo el mundo conoce. Analizamos este aporte como una señal capaz de modular nuestro sistema nervioso, endocrino e inmunitario.
La calidad y procedencia de lo que ingerimos y de los procesos digestivos determina tres factores críticos para nuestra salud sistémica:
- La salud de nuestra barrera intestinal. Clave para evitar la endotoxemia metabólica (el paso de fragmentos bacterianos como los LPS a la sangre, desencadenando inflamación crónica de bajo grado).
- La síntesis de neurotransmisores: aminoácidos precursores como el triptófano o la tirosina, que regulan directamente nuestro estado de ánimo, del sueño y de nuestro nivel de energía (serotonina, melatonina y dopamina).
- El estado inflamatorio. Una dieta descompensada puede disparar citoquinas proinflamatorias o, por el contrario, silenciarlas.
¿Te está resultando interesante este contenido sobre la ingesta de proteínas y sus efectos más beneficiosos para nuestro sistema?
En el máster en psiconeuroinmunología clínica abordamos con detalle todo acerca de este macronutriente. No te pierdas la segunda parte de este contenido, en el que nos centraremos en sus efectos sobre el eje intestino-cerebro, y qué ocurre en la microbiota con la ingesta de aminoácidos de origen animal o vegetal.
Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.
Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.
Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.
