Hace unas semanas hablamos de la importancia de la vitamina A en numerosos aspectos de la salud, entre otros su papel inmunomodulador, así como los mecanismos de acción eficaces y esenciales para el buen funcionamiento de las células inmunológicas.
En esta segunda parte vamos a empezar por los posibles efectos adversos consecuencia de una deficiencia de esta vitamina. Numerosos estudios de investigación han demostrado que una carencia elevada se asocia con un mayor riesgo de contraer infecciones respiratorias, diarreas y otras enfermedades como el sarampión.
De hecho, la suplementación con vitamina A en determinadas zonas y poblaciones vulnerables ha demostrado reducir la morbilidad y la mortalidad infantil, resaltando especialmente su importancia en la sanidad pública.
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Deficiencia de vitamina A y sus consecuencias inmunológicas
La falta de vitamina A se asocia con una mayor susceptibilidad a padecer infecciones respiratorias, gastrointestinales y enfermedades como el sarampión, donde su deficiencia se correlaciona con mayor índice de mortalidad.
Esta situación se agrava especialmente en poblaciones pediátricas y en regiones donde destaca la inseguridad alimentaria. La deficiencia de esta vitamina reduce drásticamente las concentraciones séricas de retinol y compromete tanto las respuestas inmunes innatas como las adaptativas, favoreciendo de este modo infecciones persistentes y complicaciones severas.
Niveles normales de vitamina A en la población española
En España concretamente, los niveles normales de vitamina A en sangre se registran y expresan como concentración de retinol sérico. Aunque no se han establecido unos valores específicos, se considera que unos niveles de retinol sérico entre 0.70 y 1.05 µmol/L (20–30 µg/dL) son los adecuados y normales para mantener un buen estado de salud.
Sin embargo, otros estudios como la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética de 2011 y el estudio ANIBES de 2017 indican que una parte significativa de la población española no alcanza las ingestas recomendadas de vitamina A, especialmente en hombres, lo que podría reflejarse en niveles séricos subóptimos.

Ingesta diaria mínima de vitamina A
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) establece un listado de ingestas de referencia para la población por distintos rangos de edad.
– Lactantes (7–11 meses): 190 µg/día
– Niños (1–3 años): 250 µg/día
– Niños (4–6 años): 300 µg/día
– Niños (7–10 años): 400 µg/día
– Niños (11–14 años): 600 µg/día
– Adolescentes (15–17 años) distinguiendo por género:
o Varones: 750 µg/día
o Mujeres: 650 µg/día
– Adultos distinguiendo por género:
o Hombres: 750 µg/día
o Mujeres: 650 µg/día
– Embarazadas: 700 µg/día
– Lactancia: 1.300 µg/día
Tipos de vitamina A
La vitamina A se encuentra de dos maneras principales:
- Vitamina A preformada (retinol y ésteres de retinilo), que está presente en los alimentos de origen animal.
- Provitamina A (carotenoides como el beta-caroteno) que se encuentra en alimentos de origen vegetal.
Alimentos ricos en vitamina A preformada
- Hígado de ternera: 7.745 µg de ER/100 g
- Aceite de hígado de bacalao: 30.000 µg de ER/100 g
- Huevos: 180 µg de ER/unidad
- Leche entera: 50–150 µg de ER/100
Alimentos ricos en provitamina A (beta-caroteno)
- Zanahorias: 1.860 µg de ER/100 g
- Calabazas: 1.156 µg de ER/100 g
- Espinacas: 932 µg de ER/100 g
- Pimientos: 374 µg de ER/100 g
Es importante destacar que el beta-caroteno se convierte en vitamina A en el organismo, y su absorción puede variar según factores individuales.
Suplementación de Vitamina A en el contexto clínico
La suplementación con vitamina A ha demostrado reducir significativamente la incidencia y la gravedad de enfermedades infecciosas en poblaciones vulnerables.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de reducir la mortalidad infantil recomienda la administración de megadosis de vitamina A en niños con sarampión y en programas de salud pública.
Sin embargo, la prescripción de suplementos debe llevarse a cabo con precaución, ya que las dosis excesivas pueden conducir a toxicidad (hipervitaminosis A), caracterizada por manifestaciones como hepatotoxicidad, hipertensión intracraneal y anomalías congénitas en fetos.
La suplementación de vitamina A se debe prescribir en casos de deficiencia diagnosticada o en situaciones específicas como enfermedades que afectan la absorción de nutrientes.
Dosis recomendadas de vitamina A
- Adultos: La EFSA establece una ingesta máxima tolerable de 3.000 µg/día de vitamina A preformada. Se recomienda no superar esta cantidad para evitar efectos adversos.
- Niños: Las dosis máximas tolerables varían según la edad y deben ser determinadas por un profesional de la salud.
Precauciones por hipervitaminosis A
La hipervitaminosis A puede causar efectos adversos, entre otros síntomas como náuseas, dolor de cabeza, fatiga y en casos graves, daño hepático.
Las mujeres embarazadas deben tener especial cuidado, ya que un exceso de vitamina A puede causar malformaciones en el feto.
Para este proceso es fundamental consultar a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier suplementación con vitamina A, para determinar la necesidad y la dosis adecuada.
Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.
Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.
Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.
