Abierto periodo de inscripción para el Máster en PNI Clínica 2026 – 2029

Congreso Internacional de PNI clínica «Natures as Medicine»

 La microbiota es nuestro segundo cerebro ¿Qué relación tiene con la neurodegeneración?
La microbiota es nuestro segundo cerebro ¿Qué relación tiene con la neurodegeneración?

La microbiota es nuestro segundo cerebro ¿Qué relación tiene con la neurodegeneración?

Salud 1 octubre 2025

En sociedades desarrolladas como la nuestra, las enfermedades neurodegenerativas no paran de crecer. Cada vez duramos más y lógicamente afloran las pérdidas de memoria, demencias, el alzheimer y otros trastornos que afectan al sistema nervioso central como la esclerosis múltiple. En la medicina tradicional estas patologías se asocian directamente con el cerebro como órgano encargado de regir nuestras acciones, comportamientos, pensamientos y la memoria.

Sin embargo, esta perspectiva ha cambiado en las últimas décadas. Cada vez son más los estudios de investigación que evidencian una relación directa con el microbioma, nuestro segundo cerebro.

Desde el campo de la psiconeuroinmunología clínica, como disciplina que estudia las relación entre los diferentes sistemas no hemos parado de investigar al respecto, hallando una impresionante conexión entre la microbiota y el desarrollo de la neurodegeneración.

Nuestra microbiota está constituida por multitud de bacterias entre las que se encuentran los lactobacillus, escherichias, la saccharomyces, etc, y que sintetizan algunas sustancias como la dopamina, la serotonina, GABA, histamina y otras que atraviesan la barrera encefálica y llegan hasta nuestro sistema nervioso, determinante sobre nuestra actividad cerebral y que conforman el eje intestino-cerebro. Comprender todos estos mecanismos nos puede ayudar a establecer estrategias de prevención para la salud cerebral de nuestros pacientes. Te lo contamos.

¿Te gustaría mejorar la salud de tus pacientes y la rentabilidad de tu clínica al mismo tiempo?

Rellena el siguiente formulario y accede totalmente gratis nuestro webinar donde podrás descubrir de la mano de Daniel de la Serna las claves más importantes para mejorar el rendimiento y rentabilidad de tu clínica, favoreciendo la satisfacción de tus pacientes.

El microbioma, la puerta de entrada a la neurodegeneración

En PNI clínica sabemos que el intestino es mucho más que la simple ingesta de alimentos. Es un auténtico procesador de emociones, regula la inmunidad y participa directamente en nuestra salud cerebral. Más de 100 billones de microorganismos habitan nuestro tracto gastrointestinal y este ecosistema, que conocemos como microbioma, influye directamente en la función del sistema nervioso central a través del eje intestino-cerebro.

neurodegeneracion pni

En el campo de la psiconeuroinmunología clínica entendemos que el intestino es mucho más que un simple órgano digestivo. Es un auténtico procesador de emociones, un regulador de la inmunidad y un actor directo en nuestra salud cerebral. Dentro de nuestro tracto gastrointestinal habitan más de 100 billones de microorganismos que conforman un vasto ecosistema conocido como microbioma. Este ecosistema es clave y su influencia directa en la función del sistema nervioso central a través del eje intestino-cerebro es cada vez más evidente.

Las alteraciones en este delicado equilibrio, lo que se denomina disbiosis, se han asociado con procesos inflamatorios crónicos de bajo grado que terminan afectando la integridad de la barrera hematoencefálica y, en consecuencia, favorecen los procesos neurodegenerativos. Aunque la ciencia aún debate si estas alteraciones son causa o consecuencia de los procesos neurodegenerativos, este nuevo paradigma que emerge incita a pensar que nuestra salud cerebral podría sembrarse directamente en el intestino.

El estado de inflamación sistémica

La alteración de la composición microbiana del intestino (disbiosis intestinal) provoca lo que se conoce como un estado de inflamación sistémica de bajo grado, un factor clave en la progresión de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, el Parkinson y la esclerosis múltiple. Cuando la barrera intestinal que actúa como una frontera inmunológica se rompe, fragmentos bacterianos como los lipopolisacáridos (LPS) entran en circulación. Estos LPS activan el sistema inmune y pueden promover la neuroinflamación a través de la activación persistente de la microglía.

Lejos de proteger, esta microglía hiperactiva puede volverse tóxica para las neuronas, liberando un exceso de citoquinas proinflamatorias, radicales libres y glutamato en exceso. De esta manera, una disbiosis silenciosa puede desencadenar un lento pero progresivo deterioro neuronal.

La importancia de los aliados microbianos

Sin embargo no todas las bacterias son iguales; algunas nutren nuestro sistema nervioso mientras que otras lo comprometen. Algunos estudios más recientes han identificado bacterias neuroprotectoras como Bifidobacterium, Lactobacillus o Faecalibacterium prausnitzii. Estas bacterias están asociadas con la producción de butirato, un ácido graso de cadena corta con potentes efectos antiinflamatorios sobre las células microgliales.

En cambio, el sobrecrecimiento de bacterias como Escherichia coli, Clostridium o Desulfovibrio se han vinculado a una mayor producción de neurotoxinas, un incremento de LPS y un mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson. El perfil microbiano también influye en la síntesis de neurotransmisores como la serotonina, el GABA y la dopamina. Por tanto llegamos a la conclusión de que cuidar nuestro microbioma es, sin duda, cuidar el lenguaje bioquímico de nuestro cerebro.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Ante este panorama, la pregunta clave es, ¿hasta qué punto podemos cultivar un microbioma que favorezca la salud mental y prevenga la neurodegeneración? En psiconeuroinmunología, las alternativas son claras y fáciles de incorporar. En este sentido es importante empezar por,

  • Una alimentación prebiótica, aumentando el consumo de fibra vegetal que se encuentra en algunos alimentos como el ajo, el puerro, la cebolla, la alcachofa y el plátano verde.
  • Los polifenoles, donde debemos incluir frutas rojas, cacao puro y aceite de oliva virgen extra en nuestra dieta.
    Fermentados vivos, alimentos como el kéfir, el chucrut o el miso son excelentes opciones para favorecer la salud de nuestro cerebro.
  • Restringir al máximo los ultraprocesados y azúcares refinados, porque de sobra sabemos que promueven la disbiosis.
    La gestión del estrés crónico, el cortisol altera directamente la composición microbiana.
  • Realizar ejercicio físico a diario para modular positivamente la diversidad bacteriana.

En PNI, el cerebro debe empezar a cuidarse con lo que comemos, lo que sentimos y lo que pensamos. Proteger nuestra microbiota es proteger la integridad de nuestra mente.

Autor

Daniel De la Serna

Llevo más de 20 años dedicado al campo de la salud y de la formación, especializado en el ámbito de la Psiconeuroinmunología clínica.

He tenido la suerte de formarme y entrar a formar parte del equipo del Dr. Leo Pruimboom, la gran referencia internacional en esta disciplina.

Me apasiona mi labor docente, poner al servicio de cientos de alumnos de todo el mundo todo este bagaje y conocimiento para acompañarles en el proceso de formación en esta maravillosa disciplina.

Igualmente disfruto y aprendo de mis pacientes en mi labor clínica diaria.

Conoce nuestro Máster

Da un impulso a tu carrera

¿Te gustaría formarte en el único máster de Psiconeuroinmunología clínica que cuenta con comité científico internacional propio? Solicita más información ahora, ¡las plazas son limitadas!