La relación entre la alimentación ultraprocesada y algunas enfermedades es toda; especialmente las patologías de carácter inflamatorio, están totalmente conectadas y asociadas con el consumo de este tipo de comida. Hace tiempo que estos productos dejaron de ser una moda pasajera, tentación ocasional o simples caprichos de consumo extra, para convertirse en uno de los hábitos alimenticios más frecuentes de la población
En la actualidad forman parte de nuestra alimentación, están muy presentes en nuestras neveras y despensas, y son la principal causa de inflamación y de otras enfermedades crónicas cardiovasculares, el cáncer o la diabetes.
Veamos qué es exactamente la alimentación ultraprocesada y la relación que mantiene con determinadas patologías.
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Procesados, ultraprocesados y nada procesados: diferencias
En una sociedad de consumo desarrollada como la nuestra, sobre todo porque la mayoría de nosotros los comemos aunque sea de vez en cuando, consumimos ultraprocesados, pero cuando vamos al súper ¿sabemos diferenciarlos de los procesados? o incluso, ¿creemos que son lo mismo que los procesados? Sin lugar a dudas no.

Desgraciadamente no existe una única definición de alimento ultraprocesado, aunque para delimitarlo, se acepta la consideración de formulación industrial que incluye ingredientes y aditivos no utilizados en preparaciones culinarias tradicionales.
Son alimentos ready to eat, que suelen contener sustancias añadidas como los azúcares, la sal, aceites, grasas, almidones, y otros ingredientes derivados de procesos industriales, como grasas hidrogenadas o proteínas hidrolizadas. Además, frecuentemente incluyen aditivos como los saborizantes, colorantes, emulsionantes, y/o conservantes.
Sabemos de sobra cuáles son este tipo de alimentos porque los lineales de los supermercados están repletos de zumos, snacks, cereales, comida preparada, galletas o de helados, con alto contenido calórico. Sus características son tan apetecibles y atractivas a la vista y al gusto, que influyen sobre nuestro sistema de recompensa y nuestro cerebro, incitando a un consumo repetido y totalmente adictivo difícilmente controlable.
Por otro lado, y para diferenciarlos, en un estadio intermedio, en el llamado grupo 3, están los alimentos procesados que son aquellos procesados pero cuyo objetivo es prolongar su conservación. En este grupo están las latas de conserva, los botes de legumbres y todos aquellos productos que son naturales pero que se han sometido a un proceso de envasado.
Consumo de alimentos ultraprocesados y enfermedad
Desde hace un tiempo se sabe a ciencia cierta que el consumo de alimentos ultraprocesados está totalmente asociado a un mayor riesgo de padecer algunas enfermedades crónicas no transmisibles como las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, diabetes tipo 2, obesidad y sobrepeso o síndrome metabólico, que es una de las epidemias del S. XXI.
Estos alimentos suelen tener una alta densidad energética y un bajo valor nutricional, lo que se asocia con un mayor riesgo de tener diversas enfermedades crónicas no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, la obesidad o el cáncer.
Esta relación se basa en evidencias que establecen que el consumo regular y excesivo de este grupo de alimentos aumenta el riesgo de mortalidad y una mayor propensión a padecer alguna o alguna de ellas. Sin embargo, y a pesar de todo lo que se conoce, es necesario investigar más en las causas.
Los datos del consumo de ultraprocesados son alarmantes, especialmente al observar la tendencia de la población con respecto a los hábitos de compra y consumo de alimentos.
Hablando de hace unas décadas, y no llegados a este punto actual, donde el consumo se habrá disparado sobremanera, concretamente en el periodo comprendido entre 1990 al 2010 en España, el incremento del consumo de alimentos ultraprocesados fue del 20,7%, pasando de un 11% en 1990 a un 31,7% en 2010.
Las cifras sin duda, nos incitan a hablar de cómo se puede controlar esta epidemia que no para de crecer a nivel mundial y a edades muy tempranas. Si te está resultando interesante este contenido no dejes de leer próximamente la segunda parte donde hablaremos de los sistemas de clasificación alimentaria y algunas estrategias para frenar el consumo de este tipo de alimentos.
Llevo más de 20 años dedicado al campo de la salud y de la formación, especializado en el ámbito de la Psiconeuroinmunología clínica.
He tenido la suerte de formarme y entrar a formar parte del equipo del Dr. Leo Pruimboom, la gran referencia internacional en esta disciplina.
Me apasiona mi labor docente, poner al servicio de cientos de alumnos de todo el mundo todo este bagaje y conocimiento para acompañarles en el proceso de formación en esta maravillosa disciplina.
Igualmente disfruto y aprendo de mis pacientes en mi labor clínica diaria.
