La inflamación es una respuesta natural y vital de nuestro cuerpo. Hablamos de una defensa que se activa por el sistema inmunitario para combatir posibles daños que causan determinados agentes como los microorganismos o posibles sustancias químicas. Este proceso que en un principio y en sí mismo no supone una amenaza, se vuelve problemático cuando persiste en el tiempo.
La inflamación crónica puede afectar a nuestros tejidos y ser clave para el desarrollo de diversas enfermedades crónicas como las cardiovasculares, la diabetes, la obesidad o la artritis.
Hace unos días hablamos en un post de los fenómenos que se producen en algunos órganos como el intestino o el páncreas cuando sufrimos inflamación, y qué posibles efectos adversos se desencadenan. El intestino es clave para controlar cualquier posible amenaza inflamatoria, y si queremos controlarla, es necesario empezar a tomar conciencia de que hay que cuidarlo y mantenerlo sano.
Bajo el punto de vista de la psiconeuroinmunología clínica que entiende todos nuestros sistemas conectados (neuronal, digestivo, inmune) no se puede hablar de inflamación de forma aislada ya que se encuentra intrínsecamente ligada a aspectos como la alimentación, el estrés y sobre todo a nuestro estilo de vida.
Lo que comemos es determinante, y a la alimentación actual con un montón de ultraprocesados, se suman el sedentarismo y otros condicionantes de los que hemos hablado en otras ocasiones que desencadenan en estas patologías muy frecuentes en nuestra sociedad actual.
¿Te gustaría mejorar la salud de tus pacientes y la rentabilidad de tu clínica al mismo tiempo?
Rellena el siguiente formulario y accede totalmente gratis nuestro webinar donde podrás descubrir de la mano de Daniel de la Serna las claves más importantes para mejorar el rendimiento y rentabilidad de tu clínica, favoreciendo la satisfacción de tus pacientes.
La inflamación tiene solución
La inflamación crónica a menudo se ve favorecida por hábitos de vida poco saludables, como el tabaquismo, el estrés crónico prolongado en el tiempo, y otros factores como la falta de sueño. Bajo este escenario, la alimentación juega un papel crucial. Sustancias presentes en los alimentos ultraprocesados, como los azúcares refinados, las harinas blancas y las grasas trans, pueden desencadenar y perpetuar la inflamación, favoreciendo la acumulación de grasa y alterando la respuesta insulínica.
Un ejemplo claro es la relación entre obesidad y inflamación: el exceso de tejido adiposo libera sustancias proinflamatorias, generando un círculo vicioso muy perjudicial para la salud.
La buena noticia es que afortunadamente la inflamación crónica puede modularse y revertirse a través de una dieta que pueda controlarla.

La dieta puede modular la inflamación
Afortunadamente existen mecanismos para modular y controlar la inflamación crónica. La dieta que puede modular la inflamación no es solo un plan nutricional, sino una herramienta terapéutica fundamental.
Aunque ciertos nutrientes, como las vitaminas C y D, los ácidos grasos omega-3 o especias como la cúrcuma, tienen una potente actividad antiinflamatoria, el enfoque más eficaz es adoptar un patrón dietético completo y equilibrado. La dieta mediterránea es un excelente ejemplo, ya que integra una gran variedad de alimentos que combaten la inflamación:
Frutas con antioxidantes (frutos rojos, frambuesas, las moras, los arándanos, las fresas y los cítricos) y verduras, especialmente de hoja verde como las espinacas, la col, el brócoli o el kale.
- Omega-3, presente en los pescados grasos como el salmón, la caballa, las sardinas, anchoas y boquerones.
- Los cereales integrales, frutos secos como las nueces, las semillas de chía y lino.
- Los huevos mejor ecológicos, y el aceite de oliva (AOVE), o aquellos productos que contienen grasas saludables como el aguacate o el pescado azul.
- Las especias y hierbas, la pimienta negra, la cúrcuma, el jengibre o el ajo.
- Por último, es importante destacar los productos fermentados como el kéfir, las coles fermentadas o la kombucha.
- La actividad física, un plus
Pero para revertir un estado proinflamatorio no debemos limitarnos exclusivamente a la alimentación.
Se trata de un cambio integral en nuestro estilo de vida. Es importante la práctica de ejercicio físico regular, la gestión del estrés, un sueño de calidad y evitar el tabaco entre otros hábitos.
El ejercicio ayuda a controlar la glucosa y el estrés oxidativo, mientras que un buen descanso permite la correcta reparación de los tejidos.
En conclusión, un enfoque multidisciplinar y personalizado, como el que promueve la Psiconeuroinmunología Clínica, es clave para revertir la inflamación y mejorar la salud de manera integral. Seguir las pautas de un profesional titulado es determinante.
¿Quieres saber más? La nutrición para controlar la inflamación es una temática que abordamos con detalle en nuestro máster en PNI clínica.
Llevo más de 20 años dedicado al campo de la salud y de la formación, especializado en el ámbito de la Psiconeuroinmunología clínica.
He tenido la suerte de formarme y entrar a formar parte del equipo del Dr. Leo Pruimboom, la gran referencia internacional en esta disciplina.
Me apasiona mi labor docente, poner al servicio de cientos de alumnos de todo el mundo todo este bagaje y conocimiento para acompañarles en el proceso de formación en esta maravillosa disciplina.
Igualmente disfruto y aprendo de mis pacientes en mi labor clínica diaria.
