El objetivo de las vacaciones es desconectar de nuestras obligaciones y de la rutina diaria, escapar del estrés. Durante este periodo, se supone de “relax” y de tomarse las cosas con calma, se activan en nuestro sistema una serie de mecanismos internos, especialmente en nuestro sistema neuronal. En el siguiente post hablamos de lo que ocurre en nuestro cerebro cuando estamos de vacaciones y cómo reactivarlo y volver a reincorporarse de forma paulatina.
Las vacaciones son ese momento en el que incluso antes de que sucedan, simplemente por nuestras expectativas y por posibles micro activaciones de nuestro sistema de recompensa, se activa la dopamina o sustancia de la felicidad. Sin embargo, ¿son necesarios estos días? ¿realmente nos hacen desconectar de todo? Depende en qué contexto. Seguramente que para alguien que está atravesando una situación de estrés o un mal momento, preferirá evitarlas y seguir al ritmo de siempre porque sus expectativas son simplemente nulas.
Por tanto las vacaciones, además de días libres, deben provocar esa sensación de realizar planes diferentes, de descubrir nuevo sitios o lugares increíbles, o de darnos ese pequeño capricho que tanto estábamos esperando, como comer en uno de los sitios que tenemos en la agenda, visitar alguna exposición pendiente o ver ese cuadro que tanto esperábamos.
La literatura actual, aunque muy limitada, ha explorado los efectos de las vacaciones sobre el cerebro y recomienda la desconexión de los horarios rígidos y de la actividad laboral. Estos días son necesarios para cambiar de hábitos, porque hacen descansar y recargar las pilas a nuestro cerebro.
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El principal beneficio de las vacaciones: reducen el estrés
El estrés crónico es uno de los males del S.XXI. Las situaciones de estrés intermitente incluso en un contexto determinado pueden ser hasta positivas. Lo peor es cuando estos episodios se prolongan en el tiempo. Evidentemente hacer un parón en el tiempo reduce los niveles de estrés, estamos más positivos, más dispuestos a realizar actividades nuevas o al menos diferentes, y ello provoca que nuestro cerebro descanse de esos episodios donde nuestras emociones están al límite. Disminuyen los niveles de cortisol, y se empiezan a liberar algunas sustancias como la dopamina y la serotonina.

El cerebro se resetea o reorganiza generando nuevas conexiones neuronales, mejorando así la flexibilidad cognitiva, es decir, la capacidad de adaptar nuestros pensamientos y capacidades a nuevas situaciones para lograr los próximos objetivos y metas.
¿Qué ocurre en nuestro cerebro durante las vacaciones?
Mientras esperamos que lleguen las vacaciones, esas expectativas nos hacen segregar dopamina, que se produce en nuestras neuronas y en un par de regiones cerebrales: en la región del mesencéfalo, conocida como la sustancia oscura, y en la parte situada en el centro del cerebro, el área tegmental ventral (ATV) que produce todas esas sensaciones que causan bienestar y de motivación. Esta es la encargada de producir dopamina, y evidentemente durante este periodo se produce mucho más, porque nuestras expectativas se refuerzan. Ocurren aspectos como,
- que se reduce considerablemente el estrés y disminuyen los niveles de cortisol.
- Se liberan en mayor cantidad la dopamina y la serotonina, hormonas del placer y del bienestar.
- Aparecen nuevas conexiones neuronales al regenerarse el cerebro, lo que favorece la flexibilidad cognitiva o capacidad de adaptación y aprendizaje del cerebro para la resolución de posibles problemas.
- Que mejora el descanso y el sueño.
Cómo incorporarse poco a poco tras las vacaciones
Para reincorporar y adaptar nuestro cerebro que llega totalmente renovado tras las vacaciones, lo recomendable es hacerlo de forma paulatina y progresiva. Se deben ir adaptando los horarios de descanso, rutinas y comidas que hemos ido perdiendo durante esos días de relax.
1. Restablecer rutinas.
Debemos volver a ir incorporando esos horarios regulares que teníamos para dormir, comer y trabajar para ir educando de nuevo al cerebro y que sea capaz de prever estos cambios.
2. Empezar con pequeñas tareas pero más breves
Dividiendo los tiempos en bloques con pequeños descansos para evitar que nos invada la frustración.
3. Actividades lúdicas
Debemos incluir dentro de nuestra rutina actividades que estimulen la mente, como por ejemplo leer o juegos para entrenar la mente.
4. Descansos activos
Incorporando movimiento y descansos durante la jornada laboral, que mejoren el flujo sanguíneo del cerebro.
5. Tener una actitud positiva
Vamos a marcarnos y pensar en esos objetivos que nos hemos marcado a lo largo del próximo curso y tener motivación.
6. Reorganizar el espacio de trabajo
Para no caer en el caos y que la vuelta se convierta en algo frustrante.
7. Descanso
El descanso y la vuelta a recuperar los ritmos circadianos es fundamental.
8. Dieta sana y equilibrada
Con aporte de energía que ayude a mejorar el estado de ánimo.
Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.
Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.
Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.
