Normalmente sabemos que nos ha salido una caries porque tenemos molestias al masticar o nos asalta un dolor intenso, y otras veces ni nos enteramos de que la caries está latente porque no se ha extendido hasta el temido nervio dental. En este último caso solemos enterarnos que existe una caries cuando acudimos al dentista y una placa desvela el daño aún en las partes superiores del diente.
Nada menos que un 40% de la población ha tenido en alguna ocasión una caries dental, y tan solo entre un 5 y un 10% se libran de esta enfermedad que actualmente es relativamente fácil de prevenir.
Sin embargo, las causas no siempre son las mismas y no a todo el mundo afecta de la misma manera. Hay veces que se producen por una mala alimentación o exceso de azúcares que se convierten en ácidos, otras por la propia acidez de nuestra saliva, y también suceden de forma espontánea en algunas personas más propensas a padecer episodios de estrés crónico ¿Cuál es la relación entre tener las emociones a flor de piel y las caries dentales? Esto es precisamente lo que vamos a desvelar en el siguiente post.
¿Te gustaría mejorar la salud de tus pacientes y la rentabilidad de tu clínica al mismo tiempo?
Rellena el siguiente formulario y accede totalmente gratis nuestro webinar donde podrás descubrir de la mano de Daniel de la Serna las claves más importantes para mejorar el rendimiento y rentabilidad de tu clínica, favoreciendo la satisfacción de tus pacientes.
Sabemos a ciencia cierta que las situaciones de estrés no solo alteran el sistema neuronal y nervioso, sino que también afectan a nuestra inmunidad traspasando ciertas barreras. Algunos casos desencadenan en alteraciones cutáneas, otros en infecciones en los genitales como las candidiasis, porque las bacterias se nutren y aprovechan de aquellas zonas donde el hábitat de los patógenos y su propagación es más propicia. Como el caso de la cavidad bucal, una zona constantemente húmeda, en la que se han hallado hasta el momento más de 700 especies diferentes de bacterias, y los patógenos por tanto atacan con mayor facilidad.

Las temidas caries dentales
La caries es una enfermedad de carácter infeccioso que daña los tejidos de la pieza dental. Pero esta es la parte final del proceso porque generalmente esta infección aparece a nivel externo. Es la etapa indolora, donde se manifiesta una pequeña manchita incluso difícil de detectar por el dentista, y en la que el esmalte se vuelve más poroso como el lugar perfecto para las bacterias. Desde esta fase, si no se pone solución a tiempo con un empaste o sellador, su propagación termina afectando al nervio dental, presentando los síntomas menos deseables, que desencadenan en dolor y múltiples molestias.
Esta enfermedad se produce debido a un desequilibrio entre la desmineralización y la remineralización de los tejidos dentales duros. Nace en forma de diferentes agrupaciones bacterianas con una mezcla de proteínas, polisacáridos, sales minerales, ADN y restos celulares que se adhieren al esmalte.
El origen de las caries y la versión más acertada
Aunque las caries existen desde el origen de nuestra especie, existe una teoría relativamente reciente de 1994 que es la Teoría Ecológica de Marsh, que defiende que cualquier posible agente bacteriano, siempre se ha pensado que era por comer muchos dulces o por el propio envejecimiento, pero es que esta teoría ha dado la vuelta a todas estas otras, porque defiende que realmente existen una serie de factores ecológicos de la microbiota oral que producen un entorno patológico de acidosis.
Así las caries pueden salir por una alteración del microbioma (disbiosis oral), el huésped (por causas genéticas, por la propia edad, por el nivel de porosidad dentaria, o simplemente y en muchas ocasiones por una falta de higiene dental), además de por una alimentación incorrecta a base de hidratos de carbono y azúcares, por la toma de antibióticos, por el tabaco, por tener el sistema inmune bajo, entre otras circunstancias.
La disbiosis provoca una alteración oral que es lo que ocasiona la proliferación de microorganismos acidogénicos y la formación de ácidos alterando el pH oral con la consiguiente desmineralización de la estructura o de las piezas dentales.
Estrés y caries dentales
El estrés es uno de los fenómenos que alteran nuestro eje psiconeuroendocrinoinmunitario y que puede conllevar determinados problemas de salud bucodental, entre otros el desarrollo de las caries. Cuando nuestro sistema neuronal y nervioso está atravesando un periodo de desequilibrio, ocurren una serie de fenómenos que provocan una alteración en la cavidad bucal. Hablamos de unos mecanismos internos que suceden como,
1. La disminución y/o el cambio de composición de la saliva.
El estrés puede contribuir a una reducción de producción de la saliva y muy especialmente a modificaciones en la composición de la misma, que es necesaria para neutralizar los ácidos que se producen para proteger el esmalte de nuestras piezas dentales frente a la presencia de bacterias.
2. Aumento de la placa bacteriana
Como consecuencia de este estado que afecta a nuestro sistema inmunológico se produce un aumento de la placa bacteriana que cuando se acumula produce enfermedades periodontales contribuyendo en última instancia a la caries dental.
3. El bruxismo crónico
Es otro de los fenómenos más comunes procedentes de los episodios de estrés, el apretamiento o rechinamiento de los dientes, que prolongado en el tiempo, desgasta el esmalte y puede desencadenar en el riesgo de caries y múltiples molestias en la mandíbula.
4. Menor higiene dental y hábitos saludables
La alteración de las emociones hace que en numerosos casos descuidemos nuestra salud y cuidado bucodental, así como nuestra alimentación, aumentando el consumo de alimentos procesados, bebidas azucaradas o incluso el consumo de tabaco o alcohol, todos ellos factores muy proclives a la aparición de caries.
5. La alteración hormonal
Otra de las consecuencias del estrés crónico es la subida del cortisol, conocida como la hormona del estrés, que en elevadas cantidades contribuye a la disminución de la saliva, a la inflamación de las encías, aumentando por tanto el riesgo de enfermedades periodontales.
Cómo proteger las caries en momentos de estrés
Para evitar la aparición de caries, debemos intentar manejar los episodios de estrés. Para ello existen una serie de técnicas o recomendaciones como,
- El ejercicio regular o la práctica de meditación y otras técnicas de relajación, dedicando unos minutos al día, con el objetivo de controlar nuestra mente y reducir la ansiedad.
- Tener una buena higiene bucal, sin saltarnos la rutina y que sea de calidad más que llevándola a cabo durante múltiples veces al día, cepillando los dientes al menos un par de veces al día pero de forma efectiva, utilizando hilo dental para retirar los posibles restos de comida, enjugándose con colutorios y soluciones que eliminen por completo las bacterias.
- Cuidar la alimentación, evitando el consumo excesivo de azúcares y otros elementos como el tabaco o el alcohol.
- Acudir al menos 2 veces al año al dentista para prevenir posibles caries.
- El uso y consumo de prebióticos y probióticos. Esta solución más reciente con actividad antibacteriana, que elimine las posibles colonias de ácidos perjudiciales para la cavidad bucal y de las piezas dentales.
Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.
Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.
Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.
