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 ¿Te preocupa una subida de ácido úrico en estas fiestas? El marisco no es el único responsable
¿Te preocupa una subida de ácido úrico en estas fiestas? El marisco no es el único responsable

¿Te preocupa una subida de ácido úrico en estas fiestas? El marisco no es el único responsable

Nutrición 3 diciembre 2025

Se acercan las navidades y para la gran mayoría de nosotros llega la preocupación por los excesos que nos van a hacer subir un poco de peso y alterar nuestros niveles considerados “normales”. El ácido úrico es uno de los que más se suele disparar, ya que en estas fechas aumentamos inevitablemente el consumo de mariscos, de carnes rojas y de ciertos pescados.

Como especialistas en psiconeuroinmunología clínica, tanto por nuestra experiencia como por la ciencia más reciente, debemos cambiar esta perspectiva. Al estudiar las conexiones entre los diferentes sistemas y estudiar a fondo la evolución, hemos podido descubrir que esta idea preconcebida no es del todo cierta. Numerosos pacientes a pesar de restringir el marisco, siguen con el ácido úrico alto, porque el verdadero problema se esconde en un mecanismo metabólico mucho más profundo.

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Las purinas presentes en el marisco, proceden en su mayoría de los casos de hiperuricemia característicos de las últimas décadas. La PNI Clínica que profundiza en el origen del problema, nos permite comprobar cómo a pesar de la restricción de ciertos alimentos, siguen sin bajar los niveles de ácido úrico. Ello nos ha llevado a investigar y determinar cómo algunos fenómenos que se han ido forjando y nos han protegido a lo largo de nuestra evolución, hoy nos pasan factura. Es el caso de la metabolización de la fructosa.

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La evolución y la pérdida de la enzima uricasa

Hace millones de años, el ser humano perdió la enzima uricasa que es la encargada de descomponer el ácido úrico, razón por la cual tiende a asentarse este compuesto en nuestro organismo. Esta adaptación en un inicio fue ventajosa, ya que elevaba ligeramente el ácido sérico, como un potente antioxidante y crucialmente estimulaba la acumulación de grasa (como mecanismo de supervivencia) al entrar en contacto con la fructosa de las frutas estacionales. Sin embargo, esta ventaja evolutiva se nos ha vuelto en contra convirtiéndose en una especie de trampa para nuestro metabolismo. La fructosa está ahora presente en la mayoría de los alimentos de nuestro entorno actual. Sobre todo en,

  • Las bebidas azucaradas, en los refrescos y en las bebidas alcohólicas, como algunos vinos más dulces, la cerveza y en las bebidas espirituosas.
  • Los alimentos ultraprocesados que están en nuestras casas y en los lineales de los supermercados.
  • El jarabe de maíz de alta fructosa, que se encuentra en infinidad de productos como zumos, galletas, salsas, snacks, patatas fritas, etc.

La ruta fructosa-ácido úrico-hígado graso

Los avances en PNI clínica y la bioquímica actual lo tienen claro. El elevado consumo de alimentos procesados y el metabolismo de la fructosa en el hígado es una de las principales causas de hiperuricemia en la población occidental.

1. Vía metabólica directa

Al metabolizarse en el hígado, la fructosa emplea grandes cantidades de ATP, agotándolo y convirtiéndose rápidamente en AMP (adenosín monofosfato), que a su vez es un precursor directo de las purinas.

Algunos estudios confirman que el consumo de fructosa eleva los niveles séricos de ácido úrico significativamente, un efecto que no se observa con el consumo equivalente de glucosa.

2. Conexión con el hígado graso

El aumento de ácido úrico es algo más que un problema en las articulaciones. Actúa como una señal de peligro que a nivel hepático promueve activamente la lipogénesis de novo (creación de nueva grasa). Este mecanismo es un nexo crucial en la patogénesis de la enfermedad de hígado graso no alcohólico.

3. Vitamina C

No solo hay que centrarse en la producción de la fructosa, sino también en el proceso de excreción. La vitamina C o ácido ascórbico comparte transportadores con el ácido úrico a nivel renal. Una dosis óptima de esta vitamina puede favorecer la excreción renal del ácido úrico, ayudando a normalizar sus niveles séricos.

La hiperuricemia y el abordaje de la PNI clínica

Observamos de forma recurrente cómo pacientes que llevaban años con hiperuricemia resistente a pesar de la restricción de algunos alimentos como el marisco o las carnes, han normalizado sus niveles,

  • Controlando el consumo de fructosa, al reducir el consumo de bebidas endulzadas o ultraprocesados que son los grandes picos productores de ácido úrico en el hígado.
  • Optimizando la vitamina C, siempre bajo supervisión profesional para evitar riesgos en personas con predisposición a cálculos renales.
  • De salud hepática integral, abordando la disfunción hepática mediante estrategias y una dieta que regule la resistencia a la insulina y la inflamación crónica.

Autor

Elena López

Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.

Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.

Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.

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