El vitíligo es un trastorno dermatológico autoinmune de carácter crónico característico por el que algunas partes de la piel pierden su color natural y se despigmentan, dejando zonas más claras o blanquecinas respecto al resto.
Las causas de esta patología a día de hoy son desconocidas, pero lo que se sabe hasta el momento es que no son virus o bacterias las que atacan a los tejidos sanos, , sino que son las propias células autoinmunitarias las que provocan esa pérdida de melamina, que es la que aporta color a la piel.
Se trata de un trastorno indoloro y no contagioso que en algunos casos también puede ser hereditario y que, a pesar de no contar con un tratamiento que lo elimine por completo, actualmente tiene algunas técnicas que pueden lograr que la piel se vea más homogénea al resto. En este contexto la psiconeuroinmunología clínica emerge como un enfoque innovador integral que aborda el vitíligo teniendo en cuenta la conexión entre mente, sistema inmunológico y la salud de cada paciente.
Quienes tienen vitíligo no sienten dolores ni molestias, sin embargo pierden calidad de vida, especialmente debido a que su autoestima se ve afectada por el aspecto físico, ya que en mayor o menor grado, es más visible dependiendo de las zonas corporales que en otras.
¿Qué es el vitíligo?
El vitíligo aparece cuando los melanocitos, células responsables de producir la melanina, que es la encargada de producir los pigmentos de la piel, dejan de funcionar correctamente. Las causas exactas se desconocen pero diferentes estudios atribuyen su aparición a factores genéticos, autoinmunes y emocionales.
También influyen otros componentes emocionales como el estrés crónico y los desequilibrios en el sistema inmune que pueden alterar y aumentar esta condición.
Esta enfermedad se puede manifestar de forma localizada afectando a áreas de la piel específicas, o también puede hacerlo extendiéndose a lo largo de grandes superficies de la piel, extendiéndose en partes visibles del cuerpo como la cara o las manos, que es cuando más afecta a los pacientes a nivel emocional y psicológico.
La mayoría de tratamientos actuales se centran en una recuperación estética mediante cremas y lociones, fototerapia o incluso injertos de piel. Sin embargo, estas estrategias no siempre abordan las causas más profundas del problema, que es lo que precisamente quiere cubrir la PNI clínica, una exploración más profunda.
Origen
Aunque el origen del vitíligo coincide prácticamente con los inicios del hombre, gracias a décadas de investigación se han podido llevar diferentes estudios, en el que se determinan influencias de carácter genético y ambientales como los melanocitos, que tienden a ser más susceptibles de sufrir daño oxidativo, y terminan sobre expresando antígenos, siendo en principio células inmuno privilegiadas.
Una de las causas más frecuentes del vitíligo es la inmunidad innata y adaptativa, que induce la destrucción de los melanocitos mediados por las células T linfocitos de tipo CD8 + citotóxicas.
Por otro lado, existen otras teorías acerca de la etiopatogénesis del vitíligo y su conexión con el déficit de vitamina D en múltiples patologías autoinmunitarias.
Según un estudio de Asocolderma, la vitamina D es una hormona fundamental modificadora de la proliferación y diferenciación de los melanocitos, que puede adquirir un papel en la pigmentación de las lesiones vitiliginosas, que podría emplearse en el tratamiento de esta patología.
Tratamiento del vitíligo
El tratamiento del vitíligo depende de su extensión. Los tratamientos más comunes se llevan a cabo mediante la prescripción de agentes tópicos a base de corticoides e inhibidores de calcineurina, también mediante la fototerapia para inducir a la micro pigmentación y despigmentación de aquellos tejidos no afectados.
Sin embargo desde el punto de vista de la PNI clínica existen algunos pautas importantes a seguir como,
- La gestión del estrés.
- La dieta, donde consumir alimentos especialmente ricos en antioxidantes como las frutas y verduras, frutos secos, que son muy beneficiosos para el sistema inmune.
- Mejorar el perfil de la microbiota cutánea, a través de una dieta rica y variada en productos de origen vegetal.
- Mejorar la disponibilidad de sustancias liposolubles como las grasas Omega 3, la vitamina A o la vitamina D.
- Mejorar la sensibilidad al cortisol cutáneo y la disponibilidad de melatonina en la propia piel.
- Recuperación del biorritmo corporal.
Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.
Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.
Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.
