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La psiconeuroinmunología clínica aplicada a las enfermedades crónicas.

 El súper poder de la alimentación fermentada.
El súper poder de la alimentación fermentada

El súper poder de la alimentación fermentada

Nutrición 5 enero 2024

Hace un tiempo, hablar del eje cerebro-intestino y de la estrecha y potente conexión entre ambos órganos sonaba trascendental. Ahora la microbiota y el cuidado de las bacterias que habitan nuestro sistema intestinal se han convertido en todo un fenómeno de masas.

De ello llevamos nada menos que más de 30 años hablando en Psiconeuroinmunología clínica. De la relación existente entre los diferentes sistemas del cuerpo humano, y de la búsqueda de determinados tratamientos y vías de intervención, incluida la nutrición, para tratar de evitar, o al menos mitigar e incluso recuperar determinadas patologías o enfermedades crónicas muy habituales en la sociedad actual.

Preservar y mejorar nuestra salud a través de la nutrición fermentada es algo más que evidente y avalado por la ciencia. Existen determinados alimentos cuyas bacterias “buenas” son altamente beneficiosas para nuestra salud y que están directamente relacionadas con la dieta fermentada. Sin embargo, todo esto tiene sus matices, porque no todos los alimentos fermentados son probióticos.

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¿Qué son exactamente los alimentos fermentados?

Básicamente son alimentos y algunas bebidas también, que se elaboran mediante un crecimiento microbiano controlado y la acción de ciertas enzimas. Durante el proceso de fermentación se van a descomponer algunos elementos como los azúcares y se van a generar otros activos, que van a actuar de forma beneficiosa en nuestro intestino, y por tanto en nuestra salud.

Estos alimentos contienen bacterias vivas que van a mejorar considerablemente la digestión y el tracto intestinal, y van a eliminar al mismo tiempo aquellos que pueden ser perjudiciales para la salud.

alimentos fermentados pni

Este proceso de fermentación no es algo nuevo, sino que lleva haciéndose desde tiempos inmemoriales, cuando no existían los frigoríficos y se debían conservar los alimentos. Se pueden fermentar infinidad de productos (las verduras, las coles, hortalizas, etc.), sin embargo, no todas las bacterias de los alimentos fermentados van a ser beneficiosas, sino solo algunas.

Sabemos que del amplio listado de alimentos de este tipo (queso, encurtidos, kimchi, …), el yogur o el kéfir son dos de los lácteos fermentados con más potencial. El yogur contiene dos bacterias, la Lactobacillus bulgaricus y la Streptococcus thermophilus, muy favorables para las digestiones o la salud cardiovascular.

La nutrición fermentada, clave para restaurar las mitocondrias

Las mitocondrias desempeñan una función clave en la salud y en las enfermedades. En este sentido destacamos uno de los últimos estudios del Doctor Leo Pruimboom, Amaloha Casanova, Anne Webers y Santiago Navarro Ledesma, “Todo es cuestión de energía” (“All about energy”) que explica cómo las mitocondrias, además de producir energía, atienden otros mecanismos, como la homeostasis del hierro y del calcio, así como la producción de hormonas (entre otras, la melatonina).

Existen mecanismos de interferencia o cruces que influyen en la comunicación entre las mitocondrias y entre otros elementos, como en la microbiota intestinal, que es el que nos compete en este caso.

La disfunción de las mitocondrias está directamente relacionada con múltiples enfermedades actuales, como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, determinados trastornos inflamatorios, enfermedades neuronales, etc.

Comprender los mecanismos de acción mitocondriales que sean capaces de permitir los mecanismos que permiten la salud mitocondrial, y que nos han permitido adaptarnos a lo largo de nuestra evolución ha influido en estas mitocondrias, las que al mismo tiempo nos han permitido adaptarnos a los cambios.

Esto supone por tanto, recuperar una serie de estrategias que podrían recuperar el funcionamiento mitocondrial en múltiples enfermedades de las citadas anteriormente.

Dentro de estas estrategias se encuentran las de carácter nutricional, entre otras, los alimentos fermentados de los que hablamos a continuación, como una de las posibles vías para reparar el riesgo de disfunción mitocondrial.

Alimentos fermentados, la clave para reparar algunos factores de riesgo de disfunción mitocondrial

Siguiendo con este estudio y teniendo en cuenta que la permeabilidad intestinal (mecanismo de acción que en exceso puede facilitar a través del intestino la entrada de elementos deletéreos o bacterias malas), o la disbiosis (desequilibrio en la microbiota), son factores de riesgo para una posible disfunción mitocondrial, una forma de evitarla puede ser a través del consumo de alimentos fermentados que contienen cantidad de bacterias beneficiosas. Es el caso,

  • Del sulforafano (presente en todos los derivados del repollo)
  • De los capsaicinoides o picantes que contiene el pimiento rojo en polvo.
  • Los fenoles.
  • Las verduras y las especies fermentadas, que son conductores enzimáticos inducidos por NRF2. Demuestran efectos de activación sobre NRF2 (proteína encargada de controlar la forma en que se expresan ciertos genes y que protege las células de posibles daños por los radicales libres), con un potente efecto antioxidante.
  • El kimchi, que mejora la absorción y producción de sustancias esenciales de las bacterias gastrointestinales.

Autor

Elena López

Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.

Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.

Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.

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