¿Se trata de una moda o aumenta el conocimiento sobre el funcionamiento del cuerpo y resulta clave para la práctica clínica actual? En la última década, el microbioma ha inundado congresos, facultades y consultas. De los laboratorios de investigación ha pasado a convertirse en uno de los pilares clave de nuestro sistema, que sin duda debemos preservar y mantener en buen estado para estar bien.
Existe una auténtica oleada de concienciación sobre la importancia de cuidar la microbiota intestinal, y si para muchos puede parecer una tendencia pasajera sin más, desde el punto de vista de la psiconeuroinmunología clínica la microbiota es un órgano funcional clave que conecta intestino, cerebro y sistema inmune, y que ha supuesto un cambio de paradigma que ha revolucionado la forma de entender la salud y la enfermedad.
Si eres profesional de la salud, seguramente sientas que la cantidad de información que se recibe sobre esta materia es abrumadora. Sin embargo, cuando la pregunta es si realmente es necesario especializarse, la respuesta breve es sí. La razón principal reside en que ya no podemos permitirnos tratar los diferentes sistemas del cuerpo de forma aislada, sino como un todo conectado con un enfoque integral y sistémico.
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De la saturación de información, a la práctica clínica
La cantidad de estudios que existen sobre el microbioma puede ser abrumadora. Cada año aparecen nuevas cepas, metabolitos y ejes de conexión (intestino-cerebro, intestino-piel, etc.).
A lo largo de la historia, la medicina ha tendido a fragmentar el cuerpo humano en los diferentes sistemas. Por un lado, el digestivo, el sistema inmune por otro, y la salud mental en una consulta diferente al resto.
La PNI clínica de alguna forma ha aterrizado para romper esas barreras independientes y entender el sistema como un todo conectado. Tratar una patología autoinmune, una alteración de las emociones o una disfunción metabólica sin evaluar el estado de la microbiota, qué comemos, nuestros hábitos de vida y otros condicionantes, es hoy en día, una práctica incompleta.

El intestino es el órgano endocrino más grande y complejo, una especie de central donde albergan millones de bacterias y microbios y suceden gran cantidad de acontecimientos. La ciencia actual demuestra que una disbiosis o desequilibrio microbiano, puede ser el origen de patologías crónicas como la inflamación de bajo grado, la fatiga crónica, gran cantidad de enfermedades autoinmunes o incluso trastornos de la ansiedad, que hacen que nuestro sistema nervioso y neuronal reaccione.
¿Por qué la formación y el conocimiento del microbioma puede ser determinante?
Esta forma de entender la salud de la que hablamos ha transformado la profesión. Los profesionales que integran este conocimiento en su práctica clínica diaria logran:
- Superar el enfoque sintomático. Al entender cómo la disbiosis altera la barrera intestinal y activa el sistema inmune, el profesional deja de poner parches para tratar la raíz del problema.
- Personalización basada en la evidencia. La formación permite interpretar el diagnóstico como una herramienta dinámica para pautar nutrición, estilo de vida y suplementación precisa en la que el paciente se hace partícipe en el proceso.
- Resultados en pacientes con patologías crónicas complejas. Aquellos casos con falta de un diagnóstico claro y preciso (fatiga, neblina mental, dolor crónico, inflamación, etc.) encuentran respuestas en el estudio de la simbiosis microbiana.
Nuevas líneas de investigación
Actualmente el foco ha pasado de la composición bacteriana, es decir, conocer a ciencia cierta qué bacterias habitan el ecosistema, a la función metabólica sobre cómo están actuando estos microorganismos. Una de las líneas más innovadoras es el estudio de los metabolitos microbianos (como los ácidos grasos de cadena corta o el triptófano).
Algunas publicaciones destacan cómo el microbioma no solo influye en la digestión, sino que es capaz de reprogramar redes metabólicas enteras, afectando directamente a la longevidad y el envejecimiento celular (implicaciones directas en la salud metabólica y neurodegenerativa), destacando el papel de los postbióticos y la manipulación del microbioma para mejorar la respuesta y la longevidad celular.
La PNI como marco integrador
Para un profesional de la salud, no basta con conocer cuáles son las terapias actuales. Una formación de calidad debe enseñar a interpretar el contexto del paciente.
La microbiota es una pieza clave y fundamental para comprender las enfermedades crónicas actuales. Formarse en esta disciplina no es seguir una tendencia; es actualizarte en tu práctica clínica para ofrecer soluciones reales a tus pacientes.
Llevo más de 20 años dedicado al campo de la salud y de la formación, especializado en el ámbito de la Psiconeuroinmunología clínica.
He tenido la suerte de formarme y entrar a formar parte del equipo del Dr. Leo Pruimboom, la gran referencia internacional en esta disciplina.
Me apasiona mi labor docente, poner al servicio de cientos de alumnos de todo el mundo todo este bagaje y conocimiento para acompañarles en el proceso de formación en esta maravillosa disciplina.
Igualmente disfruto y aprendo de mis pacientes en mi labor clínica diaria.
