La hiperhidrosis o aparición de sudoración excesiva por encima de la temperatura necesaria para autorregular nuestro sistema afecta a cada vez más pacientes. En los peores casos, sus efectos son limitantes, ya que el sudor se intensifica en las axilas o en los pies, pero también se manifiesta en otras zonas más visibles como la cara o en las palmas de las manos.
Hablamos de la parte más incómoda de esta patología, que produce la sensación continua o en determinados momentos de estar mojado, o que impide llevar más o menos una vida normal fuera de casa (en el trabajo, o hasta en las relaciones sociales). Simples gestos como el pudor de dar la mano o estar con más gente por miedo al rechazo, se vuelven desafíos importantes para quienes padecen este trastorno.
Y es que más que a un problema de las glándulas sudoríparas aislado, esta enfermedad suele responder a una disfunción neurológica del sistema nervioso autónomo y a una hiperreactividad del sistema nervioso simpático.
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Desde la PNI clínica esta alteración se entiende como una manifestación sistémica donde intervienen la regulación del estrés, la inflamación de bajo grado, la microbiota y la conexión entre el cerebro, el sistema endocrino y el sistema inmune.

La hiperhidrosis desde la PNIc
La hiperhidrosis es una condición caracterizada por la producción excesiva de sudor que supera las necesidades térmicas del organismo.
Afecta a entre el 2 y el 5 % de la población, y aunque en principio no hay distinción de género para su aparición, son las mujeres las que se suelen preocupar más por sus efectos. Es frecuente que se puedan confundir algunos síntomas, si coinciden con algunos procesos hormonales femeninos como la menopausia.
En la medicina convencional se considera como una manifestación sin causa aparente, o de carácter secundario que puede derivar de alguna otra patología, como consecuencia de la toma de algunos fármacos. Sin embargo, desde la psiconeuroinmunología clínica como disciplina que estudia todos los sistemas conectados, se aborda como una pérdida de flexibilidad autónoma.
Existe una alteración en la regulación entre el sistema nervioso simpático (que estimula la sudoración a través de receptores colinérgicos) y el parasimpático, y esta hiperactividad se debe un desequilibrio de la red psiconeuroinmunoendocrina.
Origen y causas fisiológicas de la sudoración excesiva
- Origen ectodérmico común: la piel y el sistema nervioso central comparten el mismo origen (durante el desarrollo embrionario se desarrolla el eletrodermo, la capa externa durante las primeras semanas de vida). De ahí que los neurotransmisores que regulan el estado de ánimo y el estrés influyan directamente en la función cutánea.
- Hiperactividad del eje simpático-adrenal: el hipotálamo regula tanto la termorregulación como la respuesta emocional. Una estimulación simpática constante incrementa la liberación de acetilcolina en las fibras posganglionares que inervan las glándulas ecrinas (que son las que ayudan a enfriar el cuerpo), ocasionando en consecuencia sudoración excesiva ante mínimos estímulos.
- Desregulación del eje HHA (hipotálamo-hipófisis-adrenal). El estrés crónico y la subida constante del cortisol alteran la activación. El cuerpo va a interpretar estos estímulos habituales como amenazas, activando de este modo la respuesta de huida.
- Inflamación sistémica de bajo grado. La presencia de citoquinas proinflamatorias (IL-6 o TNF- α) puede atravesar o alterar la permeabilidad de la barrera hematoencefálica, sensibilizando los núcleos hipotalámicos y reduciendo la tolerancia del cuerpo a los cambios de temperatura y al estrés psicoemocional.
- Permeabilidad intestinal: alteraciones en el ecosistema intestinal provocan endotoxemia (paso de lipopolisacáridos a la sangre), alimentando la inflamación sistémica y alterando la producción de neurotransmisores como la serotonina y el GABA, claves para controlar un estado de calma o normalidad.
El círculo vicioso
El hecho de experimentar episodios de sudoración excesiva continuos, genera episodios de estrés por posibles causas como,
- las emociones y el estrés. El hecho de sufrir episodios de sudoración excesiva continuos, supone querer anticiparse al sudor, y que surja cierta ansiedad social, activándose de este modo la amígdala cerebral.
- Respuesta autonómica: la amígdala envía señales al hipotálamo que va a disparar la vía simpática colinérgica.
- Sudoración excesiva: las glándulas ecrinas reaccionan excesivamente en manos, pies, en las axilas o en zonas de la cara y del cuero cabelludo.
- Respuesta inmune y endocrina: el malestar genera frustración y estrés, provocando la liberación de cortisol y de citoquinas inflamatorias.
- El síntoma tiende a perpetuarse: se rebaja el nivel de activación del sistema, haciendo que cada vez se necesite un estímulo menor para desencadenar el episodio.
Abordaje desde la Psiconeuroinmunología clínica
El objetivo de la PNIc está en lograr poco a poco restaurar la flexibilidad del sistema nervioso autónomo.
- Modulación y la importancia de regular los ritmos circadianos: sincronizando la exposición a la luz natural y los descansos para regular el eje HHA y la producción de cortisol.
- Reprogramación del sistema nervioso autónomo: entrenamiento del tono vagal mediante técnicas de respiración, exposición al frío controlado y a través del ejercicio físico.
- Nutrición: eliminando los ultraprocesados, los azúcares refinados y estimulantes (como la cafeína o el alcohol), que pueden afectar al sistema simpático. Introducir alimentos en la dieta para reducir la carga inflamatoria.
- Salud intestinal y microbiota: consumo de probióticos específicos y nutrientes para reparar la barrera intestinal, para mejorar el eje intestino-cerebro.
- Gestión del estrés y psicoeducación: ayudar al paciente a comprender el síntoma, para ser capaces de detectar y desactivar posibles amenazas.
Fuentes:
- Wohlrab, J., et al. (2023). Hyperhidrosis: A Central Nervous Dysfunction of Sweat Secretion. Dermatology and Therapy, 13(2), 453-463.
- Peh, R., Yip, C. W., & Liew, Z. H. (2024). Acute Hyperhidrosis: A Clue to Underlying Autonomic Dysfunction. Cureus, 16(12).
- Elenkov, I. J., et al. (2000). The sympathetic nerve–an integrative interface between two supersystems: the brain and the immune system. Pharmacological Reviews, 52(4), 595-638.
Llevo más de 20 años trabajando como fisioterapeuta, pero mi ámbito profesional y mi forma de vida dio un giro de 180 grados cuando me convertí en lo que soy actualmente: especialista en Psiconeuroinmunología clínica. Disciplina que me ha brindado la oportunidad de crecer exponencialmente y que llegó a mí de la mano del Dr. Leo Pruimboom, fundador y referente mundial por excelencia de esta disciplina médica. Una nueva vía de intervención que descubrí cuando aún estaba cursando mis estudios universitarios en Fisioterapia, que cambió mi perspectiva y por su puesto la manera de trabajar con los pacientes.
Labor clínica, con la que no dejo de aprender constantemente y disfrutar cada día. Además, al mismo tiempo me permite desarrollar mi segunda actividad y pasión, la de coordinar el Máster en PNIc. Me encanta mantener un nexo de unión continuo con los grandes referentes y docentes, y comprobar cómo los alumnos van adquiriendo una nueva dimensión de conocimiento y formación.
Todo ello no sería posible sin el motor de mi vida, mi pequeña gran familia, (Gonzalo y mis cuatro hijos) y esos momentos de desconexión. Descargo adrenalina jugando al baloncesto, bailando flamenco y no cambio por nada del mundo disfrutar de un buen vino con mis amigos.
