En la primera parte de este contenido dedicado a la fibromialgia como trastorno que se engloba dentro del grupo de síndromes de sensibilización central, hablamos de ella como una enfermedad del sistema nervioso, de naturaleza multicausal y difícil de diagnosticar, en la que hablamos de su sintomatología, sus causas y de la estrecha relación que mantiene con el síndrome de fatiga crónica, como una de las principales consecuencias de esta patología crónica.
En esta segunda parte del post intentaremos abordar esta afección desde la perspectiva de la psiconeuroinmunología, con algunas vías de intervención que pueden mejorar la calidad de vida y la salud de aquellos pacientes que la padecen.
Fibromialgia y PNI
Desde que se empezó a diagnosticar, la neurociencia y otras disciplinas como la PNI clínica no han parado de investigar el origen de la fibromialgia.
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Curiosamente, existe algo determinante en los pacientes que la padecen, y es que presentan una activación del sistema inmune desde muy temprana edad, o quizás puede que también en algún momento determinado hayan sufrido una actividad complicada de localizar por la que se les activó el sistema inmunitario.

Se trata de un estado que termina por cronificarse con el tiempo para terminar en un proceso de hibernación donde se reduce de manera progresiva el metabolismo de los órganos, entre ellos el sistema inmune debido a la existencia de una inmunosupresión, y donde finalmente el órgano tiroides también se verá afectado.
Por ello es muy común que en pacientes con fatiga crónica se dé la presencia de hipotiroidismo, y en otras ocasiones también se puedan presentar problemas cardiovasculares, en los que si bien no hay propiamente fallo cardiaco, sí se detectan problemas en la sonda sinusal.
Este cuadro termina siendo sistémico y la falta de energía termina afectando a todos los sistemas, incluyendo tanto al sistema nervioso central como al intestino, factor que justifica en gran medida la sintomatología digestiva de los pacientes.
También se localiza fatiga crónica en el cerebro, y una falta generalizada de energía por todo el cuerpo, afectando al intestino, a las digestiones, que suelen ser pesadas, con colon irritable, etc.
Intervenciones y tratamiento de la fibromialgia
Este tipo de pacientes requieren de tratamientos e intervenciones muy concretas que pueden mejorar la convivencia con fibromialgia y su calidad de vida considerablemente.
1. En primer lugar, se debe situar el intestino como uno de los órganos más importantes de la inmunidad y del sistema común de las mucosas. En este sentido los tratamientos que se centran en esta parte mejoran considerablemente la enfermedad.
2. Curiosamente, y frente a la idea que tenemos, la práctica de ejercicio físico en este tipo de pacientes es clave. Es importante pautar una tabla de ejercicios adaptada a sus circunstancias, pero la actividad física de alta intensidad incrementa los niveles de la hormona de crecimiento que es reparadora y es exactamente lo que necesitan, adquirir una buena dosis de energía.
3. La dieta debe contemplar la reducción del consumo de algunos alimentos que pueden suponer factores de agresión directa a la integridad del intestino como son los cereales, las legumbres, los lácteos o los azúcares, y en cambio debe aportar mayor cantidad de alimentos ricos en sustancias de naturaleza resoleómica como las grasas Omega 3 o el ácido araquidónico propio de alimentos como los pescados (blancos o azules) o los huevos. Igualmente el consumo de frutas, tubérculos, verduras y carnes de ave deben ser contempladas en estos casos.
4. También es importante trabajar la parte emocional, que juega un papel determinante en todo el proceso de esta enfermedad. Es más delicada, porque intervienen numerosas hormonas como la serotonina, la dopamina y sus niveles emocionales.
5. Por último, no debemos excluir la suplementación. Es muy importante y se deben recuperar los niveles de ATP con suplementos como la ribosa o el magnesio. Además se aconseja administrar suplementos para tratar de recuperar la sensibilidad a la insulina.
Llevo más de 20 años dedicado al campo de la salud y de la formación, especializado en el ámbito de la Psiconeuroinmunología clínica.
He tenido la suerte de formarme y entrar a formar parte del equipo del Dr. Leo Pruimboom, la gran referencia internacional en esta disciplina.
Me apasiona mi labor docente, poner al servicio de cientos de alumnos de todo el mundo todo este bagaje y conocimiento para acompañarles en el proceso de formación en esta maravillosa disciplina.
Igualmente disfruto y aprendo de mis pacientes en mi labor clínica diaria.
